"En el sector forestal de Tucumán, la ilegalidad es legalidad"

Productores forestales y los propietarios de aserraderos de la provincia demandan la sanción de una ley netamente provincial.

FALTAN CONTROLES. Afirman que la tala ilegal de bosques es moneda corriente en nuestra provincia.ARCHIVO LA GACETA
FALTAN CONTROLES. Afirman que la tala ilegal de bosques es moneda corriente en nuestra provincia.ARCHIVO LA GACETA
24 Junio 2007
Los productores forestales y los propietarios de aserraderos de la provincia demandan la sanción de una ley netamente provincial que promocione adecuadamente la expansión de los bosques en Tucumán. Pero, al parecer, el alto nivel de informalidad que hay en el sector atenta contra estas iniciativas.
"Estamos tratando de surgir despacito, en una actividad que es muy dura, donde la ilegalidad es legalidad", destacó Carlos Max, presidente de la Cámara de Foresto Industria de Tucumán (CAFI). La entidad cuenta con sólo un año de vida y está conformada por algo más de 60 miembros, representantes de explotaciones forestales, de aserraderos y fábricas de envases de maderas.
Uno de los mayores logros de la nóvel cámara es haber recibido una ayuda económica de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la instalación de un vivero, proyecto que ya está en ejecución, con colaboración de la Facultad de Agronomía y Zootecnia de la UNT. En ese ámbito se desarrollarán especies nativas, como cedro, pacará, tipa y nogal. "Se hará hincapié en el cedro, porque es una necesidad en el mercado, y nuestra provincia responderá a esa necesidad; es una de las madera de gran demanda comercial", indicó Max,
Se quejó porque desde el año pasado los productores no cobran el incentivo nacional para forestación. "Lo que hace falta con urgencia es una ley provincial que contemple las reales necesidades de esta zona. Desde los poderes Ejecutivo y Legislativo nos abrieron las puertas para el diálogo en este sentido, de manera que debemos ponernos a trabajar en esta norma", añadió. Una inquietud que se evalúa en la cámara es la posibilidad de iniciar la forestación del camino a Tafí del Valle.
El titular de la CAFI evidenció que se observa un importante déficit de madera en el planeta. "El mundo ya no tiene madera y Tucumán no tiene madera; es desesperante, porque se nos va a caer el cerro y no tendremos con qué apuntalarlo", subrayó. Dijo que en los aserraderos hay una falta total de materiales. "Los aserraderos están tirando los últimos bocados. Siendo optimistas, queda madera como para 10 o 15 años", reveló. Sostuvo que, en el caso particular de su empresa, que tiene 50 años en el rubro de la madera, "desde inicios de los 70 dejamos de comprar madera en Tucumán, y tuvimos que recurrir a Salta. De hecho, desde hace 20 años que Tucumán no se abastece de madera".
Max negó que cultivos como el arándano atenten contra el desarrollo de bosques cultivados en Tucumán. "La superficie con arándanos puede llegar a 700 hectáreas, lo cual no es nada. El problema aquí son los malos manejos", denunció.
Max aseguró que en Tucumán se pueden manejar bosques sustentables. "Hay territorio, y si no, habría que buscarlo, porque hay parques provinciales sin un uso adecuado. Otro aspecto en el que se debería trabajar es en los controles, para que sean más eficientes, y no se les salga a pegar a todo el mundo irracionalmente", sugirió. En este sentido, denunció que pese a la presencia del Estado como controlador de la actividad, "el robo y la comercialización de madera siguen, al igual que los desmontes". Opinó que a la Dirección de Forestación "le queda grande la camiseta" para controlar todo. "Falta personal y vehículos", subrayó, aunque destacó que el personal del área "es muy competente".
"En Tucumán no existe desarrollo forestal. El único que hubo fue realizado por el ingenio La Fronterita y algún otro salpicado que hay en Chuscha, y otras pequeños como en la zona de Río Nío", añadió Max. Reclamó que se plante "como sea" y opinó que, con el manejo adecuado, la rentabilidad de un bosque puede ser superior inclusive a la de la soja.
Max aseguró que el sector de la madera en Tucumán emplea a más de 1.000 trabajadores. "Sólo para el cuidado de un bosque se necesita de una persona cada cuatro o cinco hectáreas. Pero hace falta una ley que garantice que en 20 años que dura el emprendimiento el productor recibirá algo como compensación", remarcó.

El Estado promociona el cultivo de bosques

En Tucumán existe una Ley, la 7.021, que subsidia la plantación lograda de especies forestales. Así lo informó el director de Forestación de la provincia, Manuel Imbert. Dejó en claro que se provee de plantines a los productores a través del vivero provincial La Florida. A su vez, el productor recibe una ayuda del Estado nacional, de la cual debe destinar un 30% para el pago de los plantines.
"También la Provincia brinda asistencia técnica y asesoramiento permanente. Promocionamos la producción forestal con las cooperativas, para que presenten proyectos en forma agrupada", explicó Imbert. Dejó en claro que el grueso de la producción forestal en Tucumán, que llega aproximadamente a las 6.000 hectáreas, se realizó antes de 2000, y recalcó que el ingenio La Fronterita es el productor forestal más importante de la provincia, con alrededor de 3.000 hectáreas cultivadas con árboles de pino. "Es una extensión importante", aclaró Imbert.
El funcionario reveló que en 2004, desde la sanción de la Ley nacional 25.080, se pensó lograr una plantación de 2.000 hectáreas por año en la provincia. "En el primer año se inscribieron 2.500 hectáreas; luego, con los vaivenes de cumplimiento de la Nación para pagar a los productores, se fue desalentando la producción forestal. Luego de eso, la intención de siembra cayó 150 hectáreas", admitió.
Imbert sostuvo que, cuando se hizo cargo de la Dirección de Forestación de la provincia, en 2004, "revisamos toda la documentación a fin de sanear las carpetas de los productores; hicimos talleres y logramos una promoción de la forestación que se ubicó en una intención de plantación de 1.700 hectáreas para este año". En Corrientes, donde la forestación es clave para la economía de esa provincia, la intención de siembra es de 40.000 hectáreas.
El área forestal en Tucumán se ubica más que nada en el pedemonte y en otras zonas marginales para la agricultura, pero que son aptas para bosques. "Existen tierras para pino, eucaliptos, algarrobos y álamos. Se incrementó mucho la cantidad de bosques nativos degradados para enriquecimiento forestal. Esto quiere decir que no se parte de un campo pelado sino de un bosque secundario que fue talado; se sacaron los mejores ejemplares y se lo empobreció", apuntó.

Buena posición
Aunque el nivel de forestación en Tucumán es bajo si se lo compara, por ejemplo, con las provincias del NEA, las autoridades aseguran que nuestra provincia es la mejor posicionada en el NOA por intención de siembra.
El director de Forestación hizo hincapié en que no se debe confundir producción de bosques cultivados con bosques nativos. "En Tucumán, lo que queda de bosque nativo y lo que se aprovecha para madera es el bosque chaqueño, pero la mayoría pasó a ser ocupado por la soja, en áreas de Burruyacu, Leales, Simoca y Graneros", indicó Imbert. En el pedemonte existen plantaciones de árboles de maderas nobles, como cedro y nogal.
"Actualmente en Tucumán rige una Ley de emergencia forestal, la 7.801, que no permite cortar ni aprovechar los bosques nativos, ni desmontar. Apunta a que no se desmonte si la Dirección de Medio Ambiente no otorga previamente un apto ambiental. La Dirección de Forestación promociona los bosques cultivados, con especies como eucalipto, pino, álamo y algarrobo", concluyó Imbert.

Tamaño texto
Comentarios