"El tema de la forestación en Tucumán es y seguirá siendo un mito"

El doctor en biología, Juan González, asegura que los resultados de la actividad aparecen en un largo plazo.

DOBLE FUNCION. El efecto de la forestación es multiplicador, tanto por la generación de mano de obra como por la radicación de nuevas industrias. ARCHIVO LA GACETA
DOBLE FUNCION. El efecto de la forestación es multiplicador, tanto por la generación de mano de obra como por la radicación de nuevas industrias. ARCHIVO LA GACETA
24 Junio 2007
“El tema de la forestación en Tucumán es y seguirá siendo un mito. Por más que se otorguen incentivos fiscales, por más que se haya demostrado que el crecimiento de cualquier especie de interés forestal es superior a cualquier sitio en el hemisferio norte, por más que se ponderen las ventajas ambientales o la mano de obra que esta actividad insume, el mito continuará. La pregunta es ¿por qué?. Sencillamente porque es una actividad que requiere un horizonte temporal (entre 10 a 30 años) al que los tucumanos no estamos acostumbrados. Seguimos siendo cortoplacistas, apostando a cultivos anuales y si estos están subsidiados mejor”.
La afirmación pertenece a Juan González, doctor en biología y director del Instituto de Ecología de la Fundación Miguel Lillo. “La historia reciente demuestra que siempre hemos actuado así. Cuando existía el Ifona (Instituto Forestal Nacional) la forestación también se promocionó, se entregaron subsidios, pero los resultados fueron magros: muy pocos cientos de hectáreas fueron forestadas en la provincia y en general fue con especies introducidas como el pino, eucaliptos y álamos, entre otras”, agregó.
González, que fue director de Medio Ambiente de la Provincia, afirma que en Tucumán existen lugares aptos para desarrollar esta actividad y que además hay incentivos fiscales. “Lo que se debe entender es que la forestación implica un cambio de conciencia. Es una apuesta al futuro. También se debe entender que esta actividad debe ser llevada en paralelo con otras con horizontes temporales que impliquen menor tiempo para el retorno de la inversión”, sostuvo.
El biólogo ejemplificó que en Costa Rica, un país que posee casi el doble de la superficie de Tucumán, se trazó un plan de reforestar cinco millones de árboles en los próximos 10 años como respuesta económica y al cambio climático, y sobre todo como reaseguro ambiental. “Será muy difícil, pero no imposible, cambiar nuestra mentalidad. Si con los incentivos económicos existentes no se obra en consecuencia, ¿cómo convencer con argumentos ambientales que son más intangibles y aún no analizados por la contabilidad clásica ? Hoy el mercado forestal con especies autóctonas crece en el mundo y más aún si se demuestra su certificación de origen. ¿No será una actitud inteligente demostrar que nuestros cedros, tipas, algarrobos, sólo para mencionar algunos, pueden también formar parte de nuestro sistema productivo?. Quizás sea necesaria una acción de largo plazo, a nivel oficial, para demostrar que la propuesta es viable y así comenzar a cambiar lentamente pero con pasos seguros”, concluyó.

Las coníferas son las especies más implantadas

En la Argentina, los bosques implantados se encuentran formados por las siguientes especies: 50% de coníferas (pinos), 30% de eucaliptos, 16% de sauces y álamos y 4% de otras (gmelina, pawlonia, etcétera). Según datos de AFOA, la región Mesopotámica, en el noroeste, es la principal zona de bosques cultivados; no existen grandes conflictos en cuanto al uso de la tierra entre la forestación y otras actividades de carácter agrícola o ganadero, ya que hay grandes extensiones en manos privadas que cambian de titularidad a precios razonables.

Misiones tiene la mayor cantidad de bosques

Misiones es la región tradicional de bosques nativos, sustituidos paulatinamente por bosques implantados de pinos (elliotis y taeda), araucarias, paraísos y kiris. Registra precipitaciones anuales de entre 1.600 y 2.000 mm; los suelos son excelentes para la forestación y la topografía es de lomas onduladas. Se han implantado 200.000 hectáreas de coníferas, la principal concentración de pinos cultivados del país; las variedades principales son las norteamericanas Pinus elliotis y Pinus taeda. Tucumán tiene un clima y suelos similares.

Los pinos son aptos para la región NOA

En el Noroeste argentino (NOA), en especial en las provincias de Jujuy, Salta y Tucumán, el clima es subtropical con una precipitación anual de entre 900 y 1.200 mm y las tierras son aptas para la plantación de pinos mexicanos (Pinus patula y Pinus greggi) y también para Pinus taeda y algunas especies de eucaliptos. Desde la Asocación Forestal Argentina afirman que es fundamental que en la zona se desarrolle la actividad, para habilitar la radicación de nuevas industrias madereras en la región.

Profundizar los mecanismos de promoción

La Asociación Forestal Argentina (AFOA), en un informe, asegura que en el país están dadas las condiciones naturales y legales para que la actividad se profundice, pero marcó algunos puntos que se deberían desarrollar para que la producción crezca:
•Profundizar y agilizar los mecanismos legales de promoción existentes.
•Optimizar la estructura de costos de producción.
•Eliminar las distorsiones y prácticas que desalientan las inversiones.

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