Resumen para apurados
- Manuel Moisés Álvez, uno de los hombres más longevos del país, falleció este jueves a los 118 años por un paro cardiorrespiratorio en una zona rural de San Vicente, Misiones.
- Vivió indocumentado tras perder sus papeles en un incendio y recién obtuvo su DNI a los 114 años mediante un programa estatal, lo que le permitió acceder a derechos sociales.
- Su historia deja como precedente la urgencia de garantizar el derecho a la identidad a sectores vulnerables y el acceso tardío a la cobertura previsional en Argentina.
Manuel Moisés Álvez, reconocido como uno de los hombres más longevos de la Argentina, murió este jueves en una vivienda de la zona rural de San Vicente, en Misiones. Según la fecha de nacimiento consignada en su Documento Nacional de Identidad (DNI), había nacido el 26 de octubre de 1907 y estaba a cuatro días de cumplir 119 años.
La Policía de Misiones recibió un aviso cerca de las 12.40 y efectivos de la Comisaría Segunda se trasladaron hasta el lugar. Un médico policial constató el fallecimiento y determinó que la causa había sido un paro cardiorrespiratorio no traumático.
Según informó el medio local El Territorio, el profesional estimó que la muerte se había producido entre tres y seis horas antes de la llegada de los agentes. Además, consideró que no era necesaria la realización de una autopsia.
Una vida de más de un siglo sin documentos
La historia de Álvez trascendió las fronteras de Misiones no solo por su longevidad, sino también por las dificultades que atravesó durante gran parte de su vida. Durante más de un siglo no contó con documentación formal y recién consiguió su primer DNI a los 114 años.
El documento llegó después de un trámite de inscripción tardía en el que intervino el Registro Provincial de las Personas, en el marco del programa Indocumentado Cero, destinado a facilitar el acceso a la documentación de quienes no habían sido registrados.
La falta de papeles le había dificultado el acceso a distintos derechos y beneficios. Según reconstrucciones periodísticas, algunos de sus documentos se habían perdido cuando se incendió la vivienda precaria en la que vivía.
Una vez regularizada su situación, pudo iniciar gestiones vinculadas con beneficios previsionales y cobertura social. Su caso se convirtió en un ejemplo de las dificultades que enfrentan las personas que pasan décadas sin estar inscriptas formalmente.
Su vida en San Vicente y la pasión por la armónica
Álvez pasó sus últimos años junto a su familia en una zona rural de San Vicente, donde era conocido por su avanzada edad y por una vida marcada por las costumbres sencillas y el trabajo rural.
Entre sus pasatiempos se destacaba tocar la armónica. En 2022, su sobrina nieta Liliana Rodríguez había contado que, pese a su edad, mantenía hábitos cotidianos y disfrutaba de comer carne y tomar mucha agua.
Ese mismo año, cuando cumplió 115 años, recibió una visita especial de efectivos de la Comisaría Segunda de San Vicente. Los policías se acercaron a su casa con una torta y un obsequio para celebrar junto a él y sus familiares.
La fecha también quedó marcada por la obtención de su primer DNI, un logro que llegó después de más de un siglo de vida.
Álvez murió cuatro días antes de cumplir 119 años. Su historia quedó ligada a San Vicente, tanto por su extraordinaria longevidad como por el largo camino que debió recorrer para acceder a un derecho básico: tener una identidad reconocida oficialmente.








