Una tucumana en Toulouse contó cómo viven las protestas estudiantiles en Francia: “Se siente la tensión permanente”

Consuelo Correa estudia Historia del Arte en la ciudad francesa desde hace tres años y medio. Su universidad lleva tres semanas tomada por los estudiantes, en rechazo a los recortes educativos.

Resumen para apurados

  • La estudiante argentina Consuelo Correa relató en Toulouse la tensión por las protestas y tomas universitarias que sacuden Francia contra los recortes educativos del gobierno.
  • Las manifestaciones surgieron tras reclamos de secundarios por falta de docentes y sumaron a universitarios, derivando en tres semanas de tomas y choques con la policía.
  • Sin señales de diálogo oficial, el conflicto amenaza con prolongarse y encarecer el acceso a matrículas para alumnos extranjeros no pertenecientes a la Unión Europea.
Resumen generado con IA

Las protestas estudiantiles que atraviesan Francia se sienten en las aulas, en las calles y en la vida cotidiana de miles de personas. En Toulouse, una de las ciudades donde las manifestaciones también ganaron fuerza, Consuelo Correa, una tucumana de 29 años que vive allí desde hace tres años y medio, describe un clima de tensión que, por ahora, no se traduce en una situación de riesgo permanente, pero que mantiene en alerta a los habitantes.

Estudiante del último año de la licenciatura en Historia del Arte, la joven sigue de cerca las movilizaciones y sus consecuencias. Su universidad lleva tres semanas tomada por los estudiantes, una medida de protesta que impide el dictado habitual de clases.

“Se siente la tensión, pero no es un clima hostil. Se puede hacer vida normal”, contó durante una entrevista con LA GACETA. A diferencia de lo que ocurre en París, donde se concentraron algunos de los episodios más violentos, en Toulouse la situación es relativamente más tranquila. Sin embargo, aclaró que eso no significa que el conflicto haya perdido intensidad.

“Por el momento no me sentí en riesgo. La manera de organizar las manifestaciones aquí en Francia es bastante pacífica”, explicó.

Los recortes, en el centro del conflicto

Según relató la tucumana, las movilizaciones no responden únicamente a un reclamo estudiantil. El malestar alcanza distintos sectores de la sociedad francesa, desde la educación hasta el comercio y la actividad de los agricultores, en un contexto de cuestionamientos a los recortes del gasto público.

En el ámbito educativo, el conflicto tomó impulso con las protestas de alumnos del último año de la escuela secundaria, que reclamaron por la falta de profesores y por las dificultades que atraviesa el sistema. Los universitarios se sumaron después a las movilizaciones para ampliar el alcance de los pedidos.

“Los chicos de la secundaria se sienten dejados de lado y decidieron movilizarse. Los estudiantes universitarios se aliaron con ellos, además de tener sus propios problemas por los recortes, para dar más peso al reclamo”, señaló.

La protesta también llegó a universidades de relevancia histórica, como la Sorbona y otras instituciones que, de acuerdo con Correa, no solían involucrarse de manera tan marcada en este tipo de manifestaciones.

Para la joven, esa participación constituye una señal de la dimensión que alcanzó el conflicto. “No creo que se calme de golpe. Del lado del Gobierno están un poquito reticentes a escuchar los pedidos de los manifestantes”, advirtió.

Cómo afectan las protestas a los estudiantes extranjeros

Los recortes también tienen consecuencias concretas para quienes llegan desde otros países para estudiar en Francia. Correa explicó que las medidas vinculadas con el financiamiento educativo y las condiciones de acceso afectan especialmente a los estudiantes que no pertenecen a la Unión Europea.

“Para mí y para algunos amigos es un poco más complicado el estudio o acceder a las matrículas. Los temas de máster y licenciatura se vuelven más difíciles”, contó.

La tucumana aclaró que su universidad, en Toulouse, no aplica algunos de los cobros que sí existen en otras instituciones francesas. Sin embargo, aseguró que conoce casos de universidades de otras ciudades que exigen a los estudiantes extranjeros sumas importantes para cursar.

El rechazo a esas medidas, explicó, también se relaciona con una concepción de la educación pública muy arraigada entre sus compañeros franceses.

“Están muy orgullosos de una educación pública abierta a todos. Les gusta el intercambio, les gusta el debate y no consideran adecuado que se les quiera cobrar a los estudiantes de ningún país”, sostuvo.

La tucumana contó que el malestar social crece en Francia y que todavía no hay señales de una solución. La tucumana contó que el malestar social crece en Francia y que todavía no hay señales de una solución.

Una protesta que trasciende las fronteras

Desde su experiencia como estudiante latinoamericana, Correa encontró puntos en común entre los reclamos franceses y las discusiones sobre la educación pública en la Argentina.

“Me llamó bastante la atención que hay aspectos muy similares al sistema educativo argentino, sobre todo en la defensa de la educación pública y de esos derechos”, comentó.

Incluso, según relató, algunos manifestantes expresaron su solidaridad con la situación argentina e incorporaron a sus reclamos las dificultades que atraviesan estudiantes de otros países, entre ellos España.

Para Correa, esa mirada internacional forma parte de una tradición de movilización que caracteriza a Francia. Los manifestantes saben que sus acciones tienen repercusión más allá de sus fronteras y aprovechan esa visibilidad para sumar otras causas.

Gases lacrimógenos y tensión con la Policía

Aunque en Toulouse no se registraron episodios de saqueos y ataques a comercios de la misma magnitud que los ocurridos en París, las marchas tampoco estuvieron exentas de momentos de tensión.

Correa participó de cerca de las movilizaciones y contó que en una de las grandes manifestaciones se reunieron trabajadores de distintos sectores, entre ellos personas vinculadas con la cultura, el comercio, la educación, la salud y los bomberos.

“Había amigos míos y compañeros de trabajo. Se juntó gente de distintas áreas para pedir por sus derechos”, relató.

Según su descripción, los principales episodios de violencia en la ciudad se produjeron durante los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. La utilización de gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes generó situaciones de confusión, corridas y nuevos choques.

“Cuando ven una masa de gente, empiezan a tirar gases lacrimógenos para dispersarla. En esa dispersión empiezan a gestarse movimientos extraños, la gente corre y nadie sabe bien qué está pasando”, describió.

Desde su perspectiva, la actuación policial tuvo un papel importante en los momentos de mayor tensión. En otras ciudades fuera de la capital también hubo incidentes, aunque los saqueos y los ataques contra locales comerciales se concentraron principalmente en París.

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