Una nota publicada en la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) indica que la primera semana de octubre fue un punto de inflexión para dejar atrás la falta de agua en muchas zonas productoras del país, ya que las lluvias llegaron en un momento decisivo del trigo, en la definición del rinde, por lo que se espera una recuperación de los potenciales productivos.
El consultor de la GEA para el Agro de la BCR Alfredo Elorriaga señaló que esa semana permitió dejar atrás el comportamiento esquivo que las precipitaciones venían teniendo sobre el centro de la región pampeana. Desde el primer día del mes, las condiciones atmosféricas fueron más propicias para el desarrollo de lluvias y tormentas derivadas del avance de los sistemas frontales. Lentamente, comenzó a consolidarse una circulación más propia de primavera, con mayor carga de humedad, favorecida por aire cálido y húmedo proveniente del norte y del noreste, fundamental para un desempeño pluvial más amplio y generoso.
Los productores de trigo afirman, en general, que si las enfermedades no aparecen, esta campaña seguramente será muy buena, porque estas lluvias llegan oportunamente para ponerle un piso al rinde en plena definición del potencial. A principios de la semana, los técnicos destacaban que los cultivos marcaban el daño de la falta de agua y de las heladas de principios de setiembre, sobre todo en el oeste de la región, y que las expectativas de rindes caían en toda la región. Ahora, productores de una importante zona de Santa Fe indicaron: “Donde llovió más de 40 mm habrá recuperación de los potenciales”.
Etapas
Los cultivos están entrando en etapas que definen el rendimiento: un 3% está en floración, un 17% en espigazón, un 25% en espiga embuchada, un 30% en hoja bandera y un 25% en encañazón. Estas precipitaciones aportarán la humedad necesaria para atravesar el período crítico y frenar el deterioro del potencial de rinde que venía provocando la falta de agua. La región recibió en promedio 48 mm. Los mayores registros se dieron en el este, sobre todo al sur, en localidades como Ramallo, con un acumulado de 102,8 mm. Pujato recibió 97 mm; Zaballa, 85 mm; Rosario, 83 mm; y Montes de Oca, 80,4 mm.
El impacto del agua se refleja en la imagen actualizada de reservas de agua útil para el trigo y en la condición del cultivo: los cuadros regulares bajaron cinco puntos porcentuales en la última semana y ahora representan apenas un 2% del área. Un 10% se encuentra en condición excelente, el 53% en condición muy buena y un 35% en condición buena. Si bien se descarta repetir los rindes excepcionales de la campaña pasada, las lluvias permiten sostener buenas expectativas de rendimiento. En gran parte de la región vuelve a hablarse de una cosecha que supere los 40 quintales por hectárea (qq/ha).
En Carlos Pellegrini, las lluvias fueron oportunas para que el cultivo pueda aún recuperar parte de su potencial afectado por la sequía y el frío. Si bien se estiman rindes un 20% inferiores a los del año pasado, la expectativa es alcanzar 40 qq/ha. En Cañada de Gómez, las expectativas son superiores, con más de 50 qq/ha. En María Susana, aunque la falta de agua provocó una merma de potencial, se mantienen proyecciones de 40 a 50 qq/ha, valores que también comparten técnicos de zonas cercanas como Casilda y Sanford.
En Bigand, las últimas lluvias favorecieron la recuperación del cultivo, especialmente en los sectores que recibieron más de 30 mm, donde el potencial se ubica en torno a 40 qq/ha. Sin embargo, persisten daños por las heladas, con pérdida de macollos y de plantas en algunos lotes, que se suman al efecto de la falta de agua. En los cuadros más afectados, se estiman pérdidas de rinde de hasta un 20%.
En Pergamino y Rojas, los técnicos señalan que “las condiciones de días nublados y temperaturas moderadas de las últimas semanas no favorecieron tanto el cociente fototermal como el año pasado. A esto se suma la presencia de mancha amarilla. Estamos lejos de los excepcionales 80 a 90 qq/ha de la campaña pasada”. Pero agregan: “Vamos a poder lograr 60, tal vez 65, pero no sé si más”. En el sudeste de Córdoba, estas lluvias servirán para completar el llenado de granos y contar con buena calidad. Todos en el sector se ilusionan con un cambio en la pluviometría y con nuevos aportes de lluvias.
Los pronósticos de corto plazo anticipan lluvias y tormentas de amplia cobertura sobre el centro y el noreste del país, que se irán desarrollando, alternadas con intervalos de estabilidad, hasta el final de la primera quincena del mes, agrega Elorriaga.








