Manifiesto Kuky: temple y vigor, un documental poético y político

Entrevista con Norberto Ramírez, el productor audiovisual salteño detrás de Sonidos de Salta y director de “Manifiesto Kuky”, un documental testimonial y literario sobre la figura y la obra de la gran poeta salteña Teresa Leonardi de Herrán (1938-2019).

Manifiesto Kuky: temple y vigor, un documental poético y político

Resumen para apurados

  • El cineasta Norberto Ramírez presentó en Salta "Manifiesto Kuky", un documental que rescata la obra literaria y el compromiso político de la poeta Teresa Leonardi de Herrán.
  • Concebido tras la muerte de la autora en 2019, el filme se rodó de forma independiente con apoyo del programa provincial IDEA frente a la escasez de financiamiento en la región.
  • La obra busca abrir circuitos de difusión en internet e impulsará "Sketch for Kuky", una serie de micros musicales para expandir el legado de la escritora a nuevas audiencias.
Resumen generado con IA

Por Mario Flores


Es inevitable iniciar toda conversación sobre Kuky con la palabra clave de este documental, que es "manifiesto". La película sirve de tesis del oficio poético y diario de testimonio político. ¿Cómo se suma esta lectura a la obra de Teresa Leonardi que en los últimos años logró recuperar más rarezas críticas y debates?


El porqué del manifiesto, en parte retomando aquello del manifiesto comunista, toda la sociedad humana hasta la actualidad es una historia de lucha de clases, decían. Y yo creo que toda la historia de Kuky habla (y su obra representa) de un modo excelso la lucha de clases. Pero no como observadora, sino como una toma de posición clara y que conmueve. Me hacía sentir aquel joven que fui con 15 años que abrazó aquellos bordes extremistas de pensamiento donde las cosas eran blancas o negras. Y me pareció que hablar de la obra de Kuky, mentarla y recordarla era una forma de hacer un manifiesto. Y el manifiesto es el manifiesto real. Hablamos a partir de este punto de vista, de esta toma de posición que tiene la protagonista.


Manifiesto Kuky: temple y vigor, un documental poético y político

¿Qué condiciones particulares se dan para producir cine en una provincia como Salta? En este caso puntual, "Manifiesto Kuky" reúne diversos nombres relevantes de la literatura de la provincia para charlar alrededor de su obra, ¿qué conllevó poder concretar este registro?


Las condiciones particulares que se dan para producir cine no creo que sean exclusivas de nuestra provincia. En tal caso refleja el estado de cosas de la región y en los últimos años, particularmente en los últimos ocho años en nuestro país, donde echar luz sobre contar historias que nos interesan, nuestras historias, cada vez se pone más complicado. O sea, no hay fuentes de financiamiento: hay que acudir a fuentes que son noveles en estas líneas. Y sobre todo seguimos con una carencia muy grande, entiendo yo, en los circuitos de exhibición de estos productos. No alcanza conformarse con la web: allí hay una suerte de trampa para aquellos jóvenes de mentes liberales y que creen que esta es la babel de las oportunidades. Si yo no comunico y no llego a la opinión pública para decir que mi producción está en la web, no la va a ver nadie. En consecuencia, esto de los likes, los views, los metadatos como para influir o poder colar algún tipo de producciones también es algo bastante poco probable para nosotros. Sí creo en la posibilidad de rodar con otras condiciones, pero también a la edad que venimos transitando ya por este territorio, entiendo que a como dé lugar vamos a rodar. Manifestar una sonrisa con el trabajo realizado es bueno. ¿Cómo se concretó? Con ayuda, con coproducción, con algún tipo de apoyo que tuvo la película para su etapa final a partir de un laboratorio del programa IDEA de la provincia.



En el circuito editorial reciente, la figura de Teresa Leonardi de Herrán fue claramente reivindicada y nuevamente visibilizada, así como su poesía y trabajo social, ¿por qué tuvo que pasar tanto tiempo para que quedara en claro el peso de su nombre?


Con respecto al tiempo que pasó y los últimos años, un poco lo que se trata de recobrar es su obra crítica, con ciertos debates. Hay mucho para revisar y para revisitar, que no es la tarea de los biógrafos sino de la gente con respeto a la memoria. Alejandro Morandini es uno de ellos, que lo ha hecho de buen modo con un libro muy importante que recoge distintas manifestaciones, distintos pasos por redacciones de Kuky que creo que hay que leer. ¿Por qué el circuito editorial demoró en que quede claro el peso del nombre de Kuky? Creo que el negocio editorial siempre llega tarde a este tipo de cosas, y cuando crees ser portador de la novedad, es mentira. Lo que ha hecho fue prepararse ante la eventual posibilidad de repercusión de algún esbozo editorial a hacerlo. Hay editoriales con publicaciones de 100 ejemplares, 150, o 200 ejemplares como tirada máxima. Y en las líneas del género poesía no es que estén bajas sino que sencillamente siempre fue reducido. A eso le sumemos la actualidad económica y financiera de todos los mortales habitantes de nuestro país. Allí están nuestras entradas de cine, nuestras taquillas para el teatro, la posibilidad de comprar un libro, la posibilidad de comprar una prenda, una zapatilla, la posibilidad de cenar. No son novedades, pero ¿por qué le iría distinto a una escritora o a la difusión de la obra de ella? No puede ser excepcional. Kuky, por supuesto, no fue la excepción. De todos modos, al ser mi última producción, quiero darle algún tipo de recorrido un poquito más amplio. Estuvimos en la universidad, estuvimos en la Feria del Libro de Salta 2025, en la Feria del Libro de Jujuy también. A la brevedad, desde Sonidos de Salta voy a abrir un link con mi filmografía para que esté prolijamente presentada y que el público pueda verla.



¿Cómo han sido las apreciaciones que tuvo la película en las distintas proyecciones que se realizaron? ¿Hay una consideración específicamente literaria que haga que esta película sea vista por más que estudiosos o autores?


Creo que tenemos que cambiar la estrategia en difusión y en circuitos de exhibición un poco más segmentados. Y para eso utilizar Internet. La nueva Babel puede ser YouTube, hay que dar a difusión este tipo de cosas, y generar círculos virtuosos de opinión donde se propague y se propale la existencia de estos productos. Creo, sí, en la buena voluntad de los lectores. Me interesa cierto ámbito universitario, aunque en Salta no fue del todo masivo el apoyo ni nada parecido. Siempre que estrené alguna producción en Salta, tuve la fortuna de contar con sala llena, pero básicamente por el poder de convocatoria de cada uno de los protagonistas.


En tu trayectoria como cineasta y realizador audiovisual, ¿la idea de realizar un documental sobre Kuky siempre fue póstuma? ¿Cómo la recordás hoy?


Nunca fue la idea de realizar el documental sobre Kuky ni una idea sobre su figura póstuma. Es más, diría que me torturó bastante el haberme perdido de hacer la película con ella, cosa que sí estaba planteada. Yo no puse la energía suficiente como para materializar la realización y la producción de ese film. Ella fue real hacia el primer momento, cuando le propuse que hiciéramos la película. Me dijo: “¿Cómo se te ocurre, negro, hacer una película sobre mí? Es un disparate, no tiene sentido”. Jorge Lovisolo jugó un papel importantísimo en el cambio de opinión de Kuky: era su íntimo amigo, que le dijo: “Mirá, yo me animé, ¿cómo no te vas a animar vos?”. Eso me llenó de pudor, pero a la vez de orgullo. Y accedió, finalmente. Luego dejé descansar la propuesta, me imaginaba la película. Siempre me llamó la atención este estado de fragilidad eterna con una figura de un temple y un vigor y una fortaleza que parecía poco común. Hasta poco terrenal, diría. Pero Kuky era la mujer que estaba en todos lados. Donde se la requería, allí donde hubiera un reclamo, estaba ella. Y eso siempre me produjo una suerte de envidia y también como un gesto de extremada ternura de su parte. Su muerte fue muy vertiginosa, su estado de enfermedad fue muy rápido, un deterioro muy rápido, y la perdimos. Yo quedé muy golpeado por eso, más de un año o dos, hasta que decidí retomar el proyecto, porque me parecía que tenía que hacerlo. Pero a la vez estaba en un callejón medio nuevo para mí: hacer una película en ausencia. Es decir, el protagonista en ausencia. No la tenía Kuky para charlar. Yo me había imaginado escenas con ella, situaciones que no podía recrearlas. En algún momento incluso se me ocurrió hacer alguna cosa animada. Bueno, después por suerte la deseché. Y cuando di con la estructura para contar quién era Kuky, fue un salto también en el humor y poder encontrar el punto de vista acerca de cómo tratar a este personaje. El móvil siempre fue uno, eso no cambió nunca: rescatar la obra de alguien que yo quería relatar de quién se trataba. Pero hacer hincapié en la obra, que es lo que más interesa.

Y por otro lado, hacer honor a toda la ficha técnica que hay en la peli: Alejandro Morandini, Martín Herrán, Jorge Lovisoro, y Zulma Palermo también. Pero sobre todo lo que está presente, es la obra de Kuki. Hay una segunda intención con su obra, que es una serie de cortos, de micros, englobados bajo el título de Sketch for Kuky, que van a ser temas musicales con músicos salteños y un poeta, un escritor, diciendo una obra, un poema de Kuky. Y luego, basado en el poema, escuchar y ambientar con música de todos los géneros.


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