Expuesto atrás y sin puntería adelante: lo que dejó la derrota de San Martín en Villa Crespo

Sin un medio campo que lo sostuviera, el equipo de Orfila aceptó el intercambio con Atlanta. La pelota parada terminó por inclinar la balanza.

SIN ESPACIOS. Carabajal controla la pelota mientras Francisco Romero se barre para quitársela. La pelea en el medio fue una de las grandes deudas del “Santo”.
SIN ESPACIOS. Carabajal controla la pelota mientras Francisco Romero se barre para quitársela. La pelea en el medio fue una de las grandes deudas del “Santo”. Foto de Matías Napoli Escalero/Especial para LA GACETA.

Resumen para apurados

  • San Martín de Tucumán cayó 1-0 ante Atlanta en Villa Crespo por la Primera Nacional, tras sufrir un gol de tiro libre y pagar cara su falta de eficacia ofensiva.
  • El planteo de Alejandro Orfila apostó al golpe por golpe pero dejó al equipo descompensado en el mediocampo, sin profundidad en ataque ni solidez para frenar réplicas.
  • Con 43 puntos en la tabla, el "Santo" necesitará recuperar el equilibrio defensivo y la contundencia en la definición en su próximo compromiso frente a Midland.
Resumen generado con IA

Federico Álvarez se iba solo, con la pelota dominada, por el centro del campo, y Rodrigo Ayala tuvo que frenarlo en seco. La falta le costó la amarilla al lateral y los jugadores de Atlanta reclamaron la roja. Fue a los 31 minutos del primer tiempo y no terminó en gol, pero funcionó como una radiografía del 1 a 0 que San Martín sufrió en Villa Crespo: un equipo que ataca con convicción, pero que queda expuesto cada vez que pierde la pelota.

El “Santo” no jugó mal. El partido fue parejo y pudo haberse inclinado para cualquier lado, hasta que un tiro libre de Patricio Ostachuk rompió la paridad a los 32 del complemento. Sin embargo, la derrota tiene explicaciones tácticas que van más allá de esa pelota parada: el equipo de Alejandro Orfila aceptó un partido de ida y vuelta ante un rival que se siente cómodo en ese terreno, y no tuvo eficacia para aprovechar las situaciones que generó.

El dibujo y las variantes

Orfila sostuvo el 4-2-3-1 que viene utilizando, con dos modificaciones. Ayala ocupó el lateral izquierdo en lugar del suspendido Nahuel Gallardo y Álvaro Veliez reemplazó a Alan Cisnero en la línea de tres volantes ofensivos. El segundo cambio alteró el perfil del ataque: sin la velocidad de Cisnero, el equipo perdió profundidad para atacar las espaldas de los laterales locales, uno de los puntos débiles que mostraba Atlanta. Veliez ofreció otra herramienta, el remate de media distancia, que probó en el arranque del complemento.

En ataque, la idea tuvo momentos. El “Santo” arrancó mejor, manejó más la pelota y a los dos minutos generó la situación más clara del primer tiempo a partir de una recuperación: Bruno Cabrera ganó una pelota complicada y habilitó a Mauro Verón, que definió junto al palo derecho. La llegada de los volantes, una de las premisas del entrenador, también apareció con un remate de Santiago Briñone desde la medialuna que exigió a Francisco Rago. El problema fue el último paso. San Martín llegó, pero no convirtió.

El déficit principal estuvo en el medio. El “Santo” juega sin un medio campo que lo equilibre: cuando ataca, suma muchos hombres por delante de la pelota y deja a los volantes lejos de los defensores; cuando la pierde, queda partido. Atlanta lo entendió con el correr de los minutos y empezó a lastimar en transición. Álvarez y Braian Rivero remataron, Ignacio Rodríguez cabeceó desviado y, en el complemento, Darío Sand tuvo que lucirse ante una media vuelta del propio Rodríguez. A los 15’, Rodrigo Sosa casi convierte tras un centro de Álvarez.

Ataca y lo atacan. La frase de Briñone en la semana resultó premonitoria. “Atacamos siempre, llegamos y buscamos el gol, pero también nos llegaron una o dos veces y nos hacían uno o dos goles”, había advertido el volante. Esta vez el gol no llegó en una transición, pero el equipo se expuso lo suficiente como para que el rival encontrara su oportunidad.

Palo por palo

La otra decisión que pesó fue aceptar el intercambio. Para ganarle a Atlanta, el manual indicaba cerrarle los caminos por adentro, no regalarle metros y castigarlo de contraataque. El “Santo” eligió jugar palo por palo, en un trámite abierto en el que el rival tiene más recursos. En ese tipo de partidos, la pelota parada suele definir, y así ocurrió: Ostachuk, que había ingresado 10 minutos antes, ejecutó el tiro libre que se coló en el ángulo.

La reacción posterior confirmó el diagnóstico. San Martín estuvo ahí nomás del empate, pero sus intentos más serios llegaron desde afuera del área, como el potente remate de “Caco” García que se estrelló en el travesaño. Fue más impulso individual que juego elaborado, más corazón que plan.

Con 43 puntos, ante Midland, en La Ciudadela, no le alcanzará con jugar bien. Necesitará lo que le faltó en Villa Crespo: un medio que lo sostenga y la contundencia para convertir lo que genera.

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