El desafío de recuperar los mercados

Hace 5 Hs

Los mercados municipales tuvieron durante parte del siglo pasado un papel central en la vida de las ciudades. Además de su función para el abastecimiento de mercaderías y alimentos, alrededor de ellos se organizaba parte de la actividad comercial de cada zona. Eran también espacios de encuentro. Productores, comerciantes y vecinos convirtieron esos edificios en puntos de referencia social.

Con el paso de los años comenzaron a perder protagonismo. La expansión de otras alternativas, como los supermercados, y los cambios en las tendencias de consumo modificaron hábitos que parecían arraigados. Algunos de estos establecimientos entraron entonces en una progresiva decadencia o terminaron cerrando sus puertas. Varias décadas después, resulta significativo que esos espacios vuelvan a estar en el centro de la escena. San Miguel de Tucumán atraviesa un proceso de recuperación de dos de sus mercados. El antiguo Mercado Sarmiento, hoy denominado Mercado de la Ciudad, fue restaurado después de permanecer durante años sin actividad y la Municipalidad acaba de avanzar con el proceso para ocupar sus locales. A pocas cuadras de allí, en el corazón del microcentro, el Mercado del Norte transita la etapa final de una obra largamente esperada.

La recuperación abre un interrogante sobre el lugar que pueden ocupar los mercados municipales en las ciudades actuales. Sería difícil pretender que funcionen exactamente de la misma manera que hace medio siglo. La ciudad cambió y también lo hicieron quienes la habitan. Hoy deben convivir con grandes cadenas, mayoristas, despensas, centros comerciales, plataformas digitales y sistemas de entrega a domicilio. El proyecto del Mercado del Norte recoge parte de esa transformación. La propuesta incluye unos 90 puntos de venta y combina rubros tradicionales con gastronomía, entretenimiento, servicios, actividades culturales y otros usos. El Mercado de la Ciudad, por su parte, busca recuperar la actividad comercial y contribuir a la reactivación de la zona. Ambos proyectos intentan preservar la identidad de lugares vinculados con la historia mientras buscan una fórmula que les permita ser sustentables y convocantes.

Existe una experiencia cercana. Tafí Viejo recuperó su Mercado Municipal, inaugurado en 1942 y estrechamente ligado durante décadas a la actividad de los Talleres Ferroviarios. El establecimiento fue cerrado en 1994 y se volvió a abrir casi tres décadas después, renovado y con una propuesta que incorporó nuevos usos. La iniciativa muestra una de las posibilidades que ofrecen estos procesos: edificios con historia pueden adquirir nuevas funciones y recuperar presencia en la dinámica urbana. La recuperación de los dos establecimientos capitalinos puede ser una oportunidad para San Miguel de Tucumán. La restauración de los edificios permitirá preservar parte de su patrimonio; el paso siguiente será encontrar propuestas capaces de sostenerse en el tiempo y responder a las formas actuales de consumo.


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