"La tasa de mortalidad entre las crías es bastante alta": la advertencia de un investigador del Conicet

Mariano Coscarella señaló que los indicios apuntan por el momento a una causa natural, pero no puede descartarse por completo la influencia de la actividad humana.

La tasa de mortalidad entre las crías es bastante alta: la advertencia de un investigador del Conicet
Hace 1 Hs

Resumen para apurados

  • El Conicet alertó sobre la muerte de cientos de crías de ballena franca austral en Chubut durante los últimos meses, causada posiblemente por una infección bacteriana.
  • Los análisis apuntan a la erisipela, un patógeno que ataca cuando bajan las defensas. La Península Valdés contabiliza este año unas 400 crías entre 1.375 ejemplares registrados.
  • Pese a la elevada tasa de mortalidad de esta temporada, los expertos señalan que el evento no compromete la viabilidad a mediano plazo de la especie en el Atlántico Sur.
Resumen generado con IA

Cientos de crías de ballena franca austral han muerto en los últimos meses en la Patagonia argentina en un episodio que mantiene en alerta a científicos y autoridades. Las primeras investigaciones apuntan a una infección bacteriana como posible causa de una mortalidad especialmente elevada esta temporada. Solo esta semana, decenas de ballenatos muertos han aparecido en playas de la provincia de Chubut. Los casos se vienen registrando desde junio y afectan a una de las principales zonas de reproducción de esta especie en el Atlántico Sur.

"La tasa de mortalidad entre las crías es bastante alta, especialmente esta temporada", explicó a AFP Mariano Coscarella, investigador del Laboratorio de Mamíferos Marinos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Los veterinarios investigan ahora si detrás de las muertes puede encontrarse la erisipela, una enfermedad infecciosa provocada por bacterias que suelen estar presentes habitualmente en la piel de estos mamíferos.

Coscarella considera que los indicios apuntan por el momento a una causa natural, pero advierte de que todavía no puede descartarse por completo una posible influencia de la actividad humana. El Gobierno provincial asegura que trabaja junto a la comunidad científica para esclarecer el origen del episodio.

Una región clave para la especie

Puerto Madryn y la cercana península Valdés constituyen uno de los grandes refugios reproductivos de la ballena franca austral. Cada año, numerosos ejemplares llegan a estas aguas para reproducirse y criar. Estos cetáceos pueden alcanzar unos 17 metros de longitud y rondar las 40 toneladas de peso en la edad adulta.

En 2025 se contabilizaron en la zona un récord de 2.110 ballenas, de las que unas 800 eran ejemplares jóvenes. Este año, el recuento se sitúa en 1.375 animales, entre ellos cerca de 400 crías, según los datos facilitados por Coscarella. Pese al elevado número de muertes registrado esta temporada, el investigador señala que el episodio no representa por ahora un peligro a medio plazo para la población de ballenas de la región.

¿Qué es la erisipela?

La clínica en los cetáceos, a diferencia de los humanos, suele ser una infección cutánea localizada. En las ballenas y delfines, la erisipela puede manifestarse de forma aguda o septicémica (infección generalizada en la sangre), lo que provoca una muerte rápida antes de que lleguen a desarrollarse las características lesiones de la piel.

También puede causar afectación visceral, dañando órganos internos como el corazón, el hígado o los pulmones. El nombre científico de la bacteria es Erysipelothrix rhusiopathiae y no solo se requiere de un corte o herida directa en la piel para que se contraiga o desencadene la enfermedad. Existen varios factores de contagio, transmisión y desencadenantes biológicos.

Más allá de una herida

Entre las formas de contagio e ingreso está la ingestión de algún alimento (peces, krill o pequeños crustáceos) o agua contaminada con la bacteria que puede penetrar a través de las mucosas del cuerpo (ojos, boca, orificios respiratorios) sin necesidad de que exista una herida abierta en la piel. La bacteria se excreta en las heces, orina y secreciones de animales infectados, por lo que el contacto estrecho en zonas de agregación facilita la propagación. 

La bacteria puede estar presente de forma habitual en la flora o en el entorno marino sin causar daño inmediato. Sin embargo, se convierte en un patógeno peligroso cuando el sistema inmunológico del animal se debilita.

También los cetáceos son especialmente vulnerables en períodos de lactancia, migraciones largas o cambios drásticos en la temperatura del agua que causan estrés fisiológico que baja las defensas de los animales (especialmente en las crías).

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios