Sexualmente hablando: buena cama

Sexualmente hablando: buena cama

Resumen para apurados

  • La especialista Inés Páez de la Torre publicó su columna 'Buena cama' sobre sexualidad en la sección Sociedad de Tucumán.
  • El artículo forma parte de su espacio habitual sobre vínculos e intimidad de pareja, publicado como contenido exclusivo para suscriptores.
  • La entrega busca abrir la reflexión y el diálogo en torno a la vida afectiva, la comunicación y el bienestar en las relaciones íntimas.
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Muchas parejas que se sienten insatisfechas con su vida sexual -y que en otro tiempo no les pasaba- se preguntan qué les ocurrió en el camino. En qué se descuidaron, qué factores se pusieron en juego para que el deseo, la pasión, las ganas de encontrarse… se apagaran. ¿Por qué tantas caen en una especie de letargo sexual, de apatía? Y lo que es más importante… ¿cómo es que muchas otras logran mantenerse vigentes en este sentido? Para decirlo de la manera más trillada: ¿cómo logran mantener viva la llama de la pasión?

La psicóloga, sexóloga y divulgadora Mónica Branni, autora del libro “Mujeres al placer”, enumera una serie de rasgos propios de las parejas que funcionan mejor en la cama. Afirma que, contrario a lo que algunos podrían pensar, no se trata de más química, ni más tiempo, ni más deseo. Ni siquiera de tener más frecuencia de relaciones sexuales.

Estas personas, sostiene, hacen y piensan el sexo de forma diferente. Básicamente, respecto a ocho cuestiones:

1- No lo viven como en un examen que deben aprobar. Por el contrario, es una oportunidad, un espacio donde experimentarse y experimentar con la pareja: conexión, diversión; incluso, vulnerabilidades.

2- No miden el éxito del sexo ni por la duración ni por la presencia o ausencia del orgasmo. Más bien lo ponderan por la calidad del encuentro: si se sintieron a gusto, se entendieron, si hubo complicidad, etcétera.

3- Son conscientes de que el deseo no necesariamente llega antes del sexo. Es más, a veces lo hace durante o incluso después. Y así es que pueden tener la sensación de “¿por qué esperamos tanto para tener relaciones?”.

4- Por lo mismo, tampoco esperan a que surja solo: tratan la vida sexual como algo que merece atención, algo vivo. Y no como algo que debería funcionar solo.

5- Se dicen lo que les gusta, lo que no les gusta, lo que tienen ganas de hacer en un determinado momento (y no siempre). Es decir, no esperan que la otra persona lo intuya, lo adivine o sea espontáneo.

6- La conversación sobre sexo no es problemática. También se comunican cuando algo funciona, cuando experimentan cierta curiosidad o tienen una fantasía (aunque después no la lleven a la práctica). Consideran este tipo de conversaciones estimulantes en sí mismas y, por lo tanto, les gusta tenerlas.

7- Muy importante: mantienen el erotismo y crean tensión fuera del acto sexual. A través de mensajes, chistes internos, comentarios inesperados. En una palabra, aprovechan las oportunidades y las crean para generar ese estímulo en el otro. Por eso, la “cama” en realidad empieza mucho antes de que se produzca y tampoco es el objetivo.

8- Por último, afirma que, sobre todo las parejas de larga data que tienen relaciones sexuales satisfactorias y están contentas con su vida sexual, tratan al sexo como lo que es: un lenguaje compartido, un idioma que evoluciona junto con la relación.

Por eso es necesario seguir siempre aprendiendo; revisarlo, actualizarlo. Remarca que se trata de un espacio en el que tenemos agencia y que co-construimos con el otro. No es el resultado de una casualidad que llevó a que dos personas, más o menos compatibles, se encuentren.

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