Recuerdos fotográficos: 1990. Dos días de sustos con tigres en Villa Amalia
En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.
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El domingo 20 de agosto de 1990 a las 12.30, mientras trasladaban a “Maco”, un enorme tigre de bengala, de una jaula a otra en la pista del circo Osvaldo Terry en avenida Roca y Chacabuco, el enorme animal se escapó y dio una vuelta a la manzana. Fue hallado media hora después en el porche de la casa de Blanca Matas, de Chacabuco 1.030. Su domador, Daniel Raffo Pensado, lo hizo entrar después a una jaula (foto grande).
Pero cuatro días después, el jueves 23, otro tigre de bengala, “Ishin” (foto pequeña), causó pánico entre los concurrentes, entre los que había 40 chicos de la escuela Nougués de San Pablo. Saltó desde su banqueta un vallado de tres metros de altura y cayó cerca de las primeras butacas. Entre gritos y corridas,. Carlos González, de 14 años, vio que el animal se acercaba peligrosamente a su hermanito Luis, de 3. Tomó coraje y alzó al pequeño, arrojándolo lo más lejos que pudo del felino. Pero el felino echó todo su peso (180 kilos) sobre el adolescente, derribándolo de bruces. “El animal quedó acostado sobre las piernas de mi hijo y luego empezó a morderle la cabeza. Yo creía que lo mataba”, dijo Luisa Cardozo de González a LA GACETA. “No sabía qué hacer, sólo atiné a tomar al tigre de su pelo, en la parte de la cabeza, pero no se movía”.
Entonces intervino otro de los hijos de Luisa, Darío, de 12 años, que con una silla empezó a azuzar al animal. Luego se sumó otro de los domadores y consiguieron dominarlo y hacerlo regresar a su jaula.
Presa del pánico, el público había abandonado en forma caótica la carpa.
Carlos fue llevado por su madre y por el encargado del circo, Jorge Manelli, al Hospital de Niños, donde le aplicaron siete puntos para cerrar dos lastimados en el cuero cabelludo. Tenía también golpes en la cara.
Los responsables del circo dijeron que nunca había sucedido algo así y que el tigre tenía arrancados los colmillos y cortadas las garras. Al día siguiente el entrenador, Raffo Pensado, dijo que el animal no había mordido al adolescente sino que lo empujó y que “la criatura se golpeó con unas barandas de metal”. Añadió que “el tigre vio la oportunidad de escapar y lo hizo, pero no es un animal peligroso, que ataca a la gente sin motivo. Digo esto porque lo crié en mi casa desde el año de vida. Hoy tiene 6 años y nunca hubo problemas”.
El circo dio su última función el domingo 27 y se fue de la provincia.
Hubo una intervención del Juzgado Correccional de turno y una presentación de una abogada en contra del circo.
En la entrevista con LA GACETA, Luisa describió, aún emocionada, lo que hizo el adolescente para proteger al más pequeño: “Ayer mi hijo fue un hombre”.









