Resumen para apurados
- San Martín de Tucumán recibe este domingo a San Martín de San Juan en La Ciudadela a las 18 para cortar una racha de derrotas y reingresar a la zona de Reducido.
- El equipo de Alejandro Orfila acumula dos caídas seguidas, cedió muchos puntos de local y sufrirá la baja del suspendido Santiago Briñone en el mediocampo.
- Este choque inicia una serie de dos partidos clave en casa que determinarán si el club recupera el protagonismo por el ascenso o profundiza su crisis en el torneo.
Cuando el reloj marque las 18 y el sol empiece a esconderse detrás de las tribunas de La Ciudadela, San Martín volverá a salir a la cancha con una obligación que ya no admite postergaciones. Después de dos derrotas consecutivas y de haber quedado fuera de la zona de Reducido, el equipo de Alejandro Orfila recibirá este domingo a San Martín de San Juan con la necesidad de reencontrarse con el triunfo y empezar a reconstruir una campaña que, en apenas dos semanas, pasó de la ilusión a la preocupación.
El compromiso marcará el inicio de una serie que puede definir buena parte del semestre. Será el primero de dos partidos consecutivos como local, ya que la próxima semana recibirá a Deportivo Madryn. En un torneo cada vez más apretado, con muy poca diferencia entre los equipos que pelean por clasificarse, esos seis puntos pueden transformarse en el impulso que necesita para volver a meterse entre los ocho mejores o, por el contrario, profundizar un presente que ya encendió las alarmas.
La necesidad también pasa por recuperar una fortaleza que dejó de ser tal. La Ciudadela ya no pesa como en otras temporadas. San Martín apenas ganó cuatro de los 11 partidos que disputó en casa y dejó escapar 16 de los 33 puntos que puso en juego frente a su gente. Los empates contra Patronato, Deportivo Maipú, Chacarita y Tristán Suárez, sumados a la agónica derrota frente a Temperley, terminaron quitándole al equipo una ventaja que históricamente fue decisiva en sus campañas.
Los antecedentes recientes tampoco invitan al optimismo. La derrota sobre la hora frente a Temperley y la caída contra Nueva Chicago dejaron al equipo fuera de los puestos de Reducido por primera vez desde la llegada de Orfila. Lo que parecía un ciclo en franco crecimiento, con ocho puntos obtenidos sobre los primeros 12 en juego, se frenó de golpe por errores puntuales, la expulsión de Santiago Briñone en Mataderos y una preocupante falta de eficacia en las dos áreas.
El desafío también será desde lo anímico. Durante la semana, el plantel trabajó con la premisa de dejar atrás lo ocurrido frente al “Torito” y enfocarse exclusivamente en un compromiso que puede marcar un nuevo punto de partida. En el cuerpo técnico entienden que el margen para volver a tropezar es cada vez menor y que una victoria permitiría recuperar confianza antes de afrontar el segundo encuentro consecutivo en Bolívar y Pellegrini.
En lo futbolístico, Orfila estará obligado a introducir variantes. La expulsión de Santiago Briñone frente a Nueva Chicago lo dejó sin uno de los habituales titulares del mediocampo y el entrenador todavía analiza quién ocupará ese lugar. Incluso, el DT evalúa modificar el sistema táctico para darle un perfil más ofensivo al equipo.
Sin margen para el error
Del otro lado estará un rival que llega en crecimiento. El “Verdinegro” recuperó confianza desde la llegada de Alejandro Schiapparelli, cambió su sistema por un 4-4-2 más agresivo y todavía conserva aspiraciones de clasificarse al Reducido. Sin embargo, mantiene una materia pendiente lejos de su estadio, donde consiguió apenas tres triunfos en 11 presentaciones.
Más allá del rival, la verdadera exigencia será para el propio San Martín. El equipo necesita volver a transmitir seguridad, reencontrarse con el gol y demostrar que todavía tiene argumentos para pelear arriba. También deberá responder ante una hinchada que espera una reacción después de dos golpes consecutivos y que volverá a decir presente con la expectativa de ver una imagen distinta.
Cuando el árbitro marque el inicio del partido ya no habrá espacio para lamentar los puntos perdidos ni para mirar de reojo la tabla. El “Santo” comenzará a disputar mucho más que tres puntos: empezará una serie de dos partidos consecutivos en casa que puede devolverle protagonismo en la pelea por el Reducido o profundizar un momento que exige respuestas inmediatas.







