El smartphone no cambiará la genética de nuestras manos, pero ya está modificando la forma en que las desgastamos

La inflamación de tendones, el atrapamiento del nervio cubital y la artrosis prematura en la base del pulgar son algunas de las consecuencias. Los expertos recomiendan estiramientos y pausas.

El smartphone no cambiará la genética de nuestras manos, pero ya está modificando la forma en que las desgastamos
Hace 1 Hs

Resumen para apurados

  • Especialistas advierten hoy en EE. UU. y el mundo que el uso excesivo de smartphones causa lesiones articulares en las manos debido al desgaste y posturas antinaturales.
  • El movimiento repetitivo del pulgar y sostener pantallas grandes inflama tendones y comprime el nervio cubital, requiriendo pausas, estiramientos y cambios de postura.
  • Dado que los móviles son centrales en la vida moderna, adoptar hábitos ergonómicos y prevención médica evitará un aumento de artrosis prematura en futuras generaciones.
Resumen generado con IA

No es descabellado decir que la mano del Homo Sapiens es una obra maestra de la biomecánica. La capacidad anatómica que permitió a nuestros ancestros tallar o sujetar una lanza es la que en la actualidad permite sostener un smartphone con una mano y teclear con el pulgar. El dispositivo se diseñó adaptándose a la anatomía que la mano ya tenía, y no al revés. Ese postulado derriba cualquier idea de que en las próximas generaciones naceremos con pulgares más grandes para tipear o scrollear mejor.

La naturaleza dotó a la mano humana de una versatilidad tan alta que la humanidad puede usar un objeto totalmente novedoso. La tecnología no ha cambiado la genética de nuestras manos, sino la manera en que las desgastamos. Y ahí es donde hay consecuencias negativas, como dolores articulares que derivan en condiciones más graves.

La inflamación de los tendones que mueven el pulgar por el gesto repetitivo de teclear es la patología más común. El nervio cubital se atrapa al mantener el codo flexionado durante periodos prolongados mientras se sostiene el teléfono, el nervio se comprime hacia el dedo meñique y anular causando adormecimiento.

La aparición del dispositivo generó una sobrecarga articular y muscular. Ello genera mayor incidencia de artrosis prematura en la base del pulgar debido a la postura antinatural de sostener pantallas cada vez más grandes con una sola mano.

Lo que dicen los expertos

“Los dispositivos móviles llegaron para quedarse. Así que, en lugar de decir ‘no puedes usar tu dispositivo’, simplemente necesitamos aprender y pensar en maneras de hacer que los dispositivos sean compatibles con la vida moderna”, dijo la Dra. Maureen O'Shaughnessy del Centro de Cirugía de la Mano de la Universidad de Kentucky HealthCare (Estados Unidos).

La forma más sencilla de aliviar el dolor es desconectar, es decir, limitar el tiempo con el teléfono o tomar breves descansos entre sesiones de navegación. 

Pero es más fácil decirlo que hacerlo. En ese caso, el de no poder dejar el móvil, cambiar de postura, alternar las manos para escribir y usar el índice u otros dedos es la alternativa. Las funciones de accesibilidad integradas en el teléfono inteligente también pueden minimizar el uso excesivo del pulgar. Los mensajes pueden ser enviados usando la función de dictado por voz y aumentar el tamaño del texto para no tener que sujetar el teléfono tan cerca también ayuda.

Además existen accesorios de agarre circulares y en forma de anillo que se acoplan a la parte posterior del teléfono y distribuyen el peso de manera más uniforme en la mano. Además, pueden servir como soporte para apoyar el teléfono y ver videos y la televisión.

Los estiramientos sencillos del pulgar y la muñeca pueden proporcionar alivio. Si las manos duelen después de un largo día frente a la pantalla, hay que adoptar la costumbre de estirarlas a diario. 

Flexionar la muñeca inclinando la palma hacia uno mismo y alejándola, empujar y tirar hacia abajo con la otra mano. O'Shaughnessy también recomendó flexionar cada uno de los dedos y hacer pequeños círculos con los pulgares.

Si los dolores, el entumecimiento o el hormigueo persisten incluso después de limitar el tiempo frente a las pantallas y usar remedios como ibuprofeno o hielo, es necesario consultar a un médico para ver si podría tratarse de algo más grave. Para poder usar el teléfono, debemos cuidar nuestras versátiles manos.

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