“Me llamo Lionel por Messi”: los tucumanos que crecieron con el nombre del capitán
La admiración por Messi no sólo llenó tribunas y camisetas. También llegó a los registros civiles. Cinco tucumanos cuentan cómo fue crecer con un nombre que cambió de significado a medida que el capitán hacía historia
Resumen para apurados
- Padres en Tucumán bautizan a sus hijos como Lionel desde 2006 para homenajear a Messi por su humildad y talento, mucho antes de consagrarse campeón mundial.
- Con 4.717 registros en el país entre 2012 y 2024, esta tendencia creció mediante testimonios de tucumanos que heredaron el nombre en distintas etapas de la carrera del ídolo.
- Este fenómeno demuestra que el legado de Messi trasciende el fútbol, siendo un símbolo de identidad, resiliencia y orgullo que marcará la vida de las futuras generaciones.
Mucho antes de levantar la Copa del Mundo en Qatar y de completar una carrera única, Lionel Messi ya inspiraba a muchas familias. En Tucumán, desde 2006, varios padres eligieron llamar Lionel a sus hijos en homenaje a aquel joven rosarino que recién empezaba a escribir su historia. Algunos tomaron esa decisión cuando apenas daba sus primeros pasos en la Selección; otros, después de las finales perdidas; y los más chicos, ya con la tercera estrella sobre el pecho.
Según datos del Registro Nacional de las Personas (Renaper), entre 2012 y 2024 hubo 4.717 niños inscriptos con ese nombre en Argentina, un promedio de 24,3 por cada mil varones nacidos. Detrás de esa cifra hay historias familiares atravesadas por una misma admiración.
Imposible no ponerle ese nombre
Walter Díaz no dudó cuando nació su primer hijo. Corría 2013 y Messi todavía perseguía el gran sueño de ganar un título con la Selección. Para él, sin embargo, no hacía falta esperar.
“Lo sigo desde que debutó y era imposible no ponerle ese nombre a mi primer hijo”, recuerda.
Lo convencieron su forma de jugar, pero sobre todo su manera de ser. “Me apasiona su humildad. Partido a partido deslumbra y emociona a mi familia, al pueblo y al mundo entero”, asegura.
Hoy su hijo, Lionel Díaz, de 13 años, siente que ese nombre ya forma parte de su identidad.
“Me encanta. Mi papá me lo puso porque es muy fanático de Messi. Lo que más admiro de él es el trabajo en equipo y la forma en que siempre trató a los demás. Le diría que siga siendo el mismo y que nunca cambie su forma de ser”.
Orgullo desde el primer día
Para Lionel Ortiz, de 19 años, el nombre también llegó de la mano del Mundial de Alemania 2006. Nació el 17 de octubre de ese año, cuando la campaña de la Selección terminó de convencer a su mamá de que ese sería el nombre indicado.
“Cuando me preguntan cómo me llamo, siempre digo con orgullo que es por el mejor jugador de todos los tiempos”, cuenta.
Aunque hoy estudia para ingresar al Servicio Penitenciario y juega al fútbol como arquero, reconoce que lo que más le gustaría copiar de Messi no tiene que ver con atajar.
“Quisiera tener esa zurda mágica para gambetear y hacer goles, pero sobre todo me identifico con su personalidad y con la sencillez que siempre mostró”, manifiesta.
Lionel Villarreal, de 18 años, nació un año después, en 2007. Su mamá eligió ese nombre cuando Messi todavía daba sus primeros pasos como profesional, convencida de que estaba frente a un futbolista diferente.
“Ya se veía que iba a ser alguien distinto. Empezó a hacer cosas de otro planeta y se hablaba de él por todos lados”, recuerda.
Hoy estudia Abogacía, es hincha de Boca y se ríe al pensar que pertenece a una de las primeras generaciones de chicos bautizados en homenaje al capitán argentino.
“Es una locura porque soy de los primeros Lioneles. Ver que terminó siendo el mejor de la historia hace que el nombre tenga todavía más significado”, dice.
¿Lionel de Messi?
En el caso de Lionel Mena, de 20 años, también hubo una mezcla de admiración y originalidad. Su familia eligió un nombre que entonces todavía era poco frecuente y que, con el paso de los años, terminó asociado casi automáticamente con el capitán de la Selección.
“Cada vez que digo cómo me llamo, sobre todo la gente grande me pregunta: ‘¿Lionel de Messi?’”, cuenta entre risas el joven, que juega al futsal.
Más allá de esa asociación inevitable, asegura que lo que más lo marcó del rosarino fue su recorrido.
“Siempre admiré la humildad con la que se manejó y la resiliencia que tuvo durante todos estos años. Demostró que, además de ser el mejor jugador, también es una gran persona”, expresa.
Sueño cumplido
La historia de Jaime Lionel Nazareno, de 10 años, demuestra que el fenómeno no terminó con los primeros años de Messi. Su mamá, Cynthia Karina Galván, decidió ponerle ese nombre después del Mundial de Brasil 2014. Aunque Argentina perdió la final, aquella campaña alcanzó para que la familia sintiera que ese era el nombre indicado.
“Para nosotros ya era un orgullo. Teníamos la esperanza de que en el próximo Mundial trajera la Copa”, recuerda.
Ocho años después, esa ilusión se hizo realidad en Qatar. “Hoy nos sentimos muy orgullosos porque ese sueño se cumplió. Tenemos mucha fe de que nuestro héroe todavía puede traer otra Copa para la Argentina”, asegura.
Hoy, cuando alguno de ellos dice cómo se llama, casi siempre escucha la misma pregunta: “¿Por Messi?”. La respuesta también suele ser la misma. Sí. Porque mucho antes de las Copas, de los récords y de los premios individuales, hubo familias que vieron en aquel chico de Rosario algo más que un gran futbolista. Vieron un ejemplo. Y con el paso de los años, el nombre que eligieron terminó creciendo junto con la leyenda.







