La pasión por la pesca no frena el amor por la Selección

Un grupo de amigos convirtió una salida de pesca en una celebración mundialista. Entre botes, asados, anécdotas y carnadas, los integrantes del “Mojarra Team” demostraron que ambas actividades pueden convivir sin problemas.

LISTOS. Fernando Robles, Matias Dupuy y Paco Yañez momentos antes de salir a pescar.
LISTOS. Fernando Robles, Matias Dupuy y Paco Yañez momentos antes de salir a pescar.

Resumen para apurados

  • El grupo tucumano "Mojarra Team" unió su salida de pesca en El Cadillal con el aliento a la Selección Argentina durante el Mundial para disfrutar de ambas pasiones el fin de semana.
  • Entre asados, anécdotas y preparación de carnadas, este diverso grupo de 12 pescadores mantuvo su tradicional ritual de fin de semana sin perderse el partido del seleccionado.
  • El evento resalta la camaradería del club y demuestra cómo las pasiones populares se potencian, fortaleciendo el sentido de pertenencia y comunidad frente a eventos globales.
Resumen generado con IA

El ritual fue el mismo y se vivió con la misma intensidad, pese a los más de 7.300 kilómetros que separan El Cadillal de Dallas, en Estados Unidos. Los pescadores demostraron que la pasión por una actividad milenaria abrazó otra: el amor por la Selección. Todo esfuerzo valió la pena para no alterar la rutina y disfrutar de una actividad, sin quitarle tiempo, calor y expectativas al duelo mundialista de Argentina.

En realidad, pescadores y fanáticos del fútbol tienen la misma esencia: son capaces de hacer cualquier cosa con tal de no perderse ninguna de las actividades que los apasionan. La prueba más cabal fue la agenda del “Mojarra Team”, un grupo que rompe los moldes de lo que normalmente sucede en la provincia.

EL SACRIFICADO. Martín Mercado siempre es el responsable de cocinar para el grupo. EL SACRIFICADO. Martín Mercado siempre es el responsable de cocinar para el grupo.

El nombre no es casual, sino que identifica una situación muy particular. Nació en 2022, cuando a Paco “Mojarra” Yáñez se le ocurrió una idea: pescar el sábado en El Cadillal, quedarse a dormir en la casa que tiene en la villa turística junto a su hijo Fran “Mojarrita” y a los conocidos que quisieran quedarse para que el domingo volvieran a ingresar al lago a probar suerte. Nicolás “Bigote” Aranzazú, Fernando “El Ingeniero” Robles y Roque “Rayón” Catania fueron los primeros en sumarse. Hoy son 12 los integrantes fijos.

“Creo que la característica más sobresaliente es la diversidad. Tanto en edades como en experiencia y trayectoria de los pescadores. La pesca, a diferencia de otros deportes, no se separa por edades. El más chico del grupo, con 20 años, habla el mismo idioma e intercambia opiniones con el más veterano, de 65 años. En el medio hay otros cuyas edades oscilan entre los 30 y 55 años”, aclaró Yáñez.

APASIONADO. Fran yañez usó su caña para colgar la bandera y alentar desde la distancia. APASIONADO. Fran yañez usó su caña para colgar la bandera y alentar desde la distancia.

El inicio

Como cualquier otro sábado, la sede del club Tucumán Pesca y Regatas de Tapia fue el punto de encuentro. La entidad fue fundada en 1950 y hoy está en pleno crecimiento. Dejó de ser un club de meros pescadores y abrió sus puertas para que cualquier tucumano encuentre en sus instalaciones todas las comodidades para disfrutar de la naturaleza.

EXPERIMENTADOS. Diego Lobo y Miguel Saguir preparando carnada. EXPERIMENTADOS. Diego Lobo y Miguel Saguir preparando carnada.

“Hasta el año pasado no tenía grandes expectativas por el nivel de agua que venía teniendo el lago. Sin embargo, con el importante ingreso de agua y las reparaciones que se hicieron, hasta ahora sigue teniendo la cota máxima. Eso renueva todas las esperanzas porque le da vida”, sostuvo Aranzazú, que a los 15 años fue nombrado secretario del club y, 47 años después, sigue ocupando cargos en la comisión directiva. “Sólo le falta que llegue la energía eléctrica y se pavimente la ruta del perilago para que El Cadillal explote”, razonó.

UN PARAÍSO. El club Tucuman Pesca y Regatas convoca a decenas de pescadores en El Cadillal. UN PARAÍSO. El club Tucuman Pesca y Regatas convoca a decenas de pescadores en El Cadillal.

En cuestión de minutos, los pescadores se acomodaron en los botes que alquila el club (el valor por jornada con motor es de $30.000 para socios y $50.000 para no socios) y a las 9 ya estaban en el agua. El regreso a la orilla fue pautado a las 13, horario en el que comenzó a prepararse el almuerzo que hace culto a la camaradería.

Martín “Castor” Mercado se puso la 10 y preparó la comida para los integrantes del “Mojarra Team” y algunos adherentes, como Diego “El Profe” Lobo, reconocido catador de platos antes de que estén listos. Ese momento, sagrado por cierto, se rompió con el grito de “¡Todo yo!”, de Álvaro “El Tano” Cabrera Durango y el ir y venir de “Paco” Yáñez, que parecía estar buscando algo sin saber bien qué.

DESCANSO. Las charlas después del almuerzo son imperdibles. DESCANSO. Las charlas después del almuerzo son imperdibles.

“Siempre me gustó cocinar en los lugares donde me siento cómodo. Con los años uno va conociendo los gustos de cada uno y por eso nunca hay problemas para elegir el menú”, sostuvo. “Estar al frente de un fuego o de una pila de brasas te baja un cambio porque cocinar es sinónimo de paciencia. Todo lleva tiempo, no se puede acelerar ni retrasar”, añadió.

Entre chiste y chiste, además de los mencionados, Miguel “El Negro” y Gastón “Coyuyo” Saguir, Matías “Dupy” Dupuy, Pablo Yáñez, Germán “Bebo” Salazar -jujeño de origen que fue adoptado por el grupo- y Julio “El Seco” Ruiz realizaron el balance de la jornada y contaron anécdotas. Varias de ellas fueron exageradas, pero reales. “Ponele”, dijo Fran Yáñez, el benjamín del grupo.

El ritual

Después de almorzar vino la segunda parte del ritual: buscar carnada para el día siguiente. Como si fueran niños, el grupo se desparramó por la orilla para pescar mojarras y buscar camarones. Después de finalizar con esa misión, acomodaron las cosas y limpiaron las instalaciones que habían utilizado. Luego, los fanáticos se dirigieron a la sede del “Mojarra Team”, ubicada en la villa turística.

Entre mate y mate, un vaso de gaseosa o latas de cerveza, llegó la hora de preparar el cebo, que consistió en filetear las mojarras y hervir los camarones. Algunos los tiñeron de rojo, amarillo, naranja, verde y azul. Tampoco faltaron los que les pusieron aceites para hacerlos más atractivos. Ya con el televisor encendido, comenzaron a alistar los equipos que utilizarían en la segunda jornada de pesca.

“En un grupo tan diverso, la transmisión de conocimientos es brutal. El más grande le enseña al más joven y los más jóvenes les colaboran a los grandes cuando el cuerpo flaquea”, se sinceró Paco Yáñez. “Además de ser una escuela de pesca, es un templo donde se fomentan la amistad y el compañerismo, donde los conocimientos se comparten sin mezquindades. Así, la pasión por la pesca y el sentido de pertenencia al club Regatas están asegurados”, añadió.

EL SACRIFICADO. Martín Mercado siempre es el responsable de cocinar para el grupo. EL SACRIFICADO. Martín Mercado siempre es el responsable de cocinar para el grupo.

Los experimentados y los nóveles coincidieron en que esta fue una juntada diferente. “El partido de la Selección fue un plus para la clásica reunión del ‘Mojarra Team’. Sumó más emociones”, sostuvo Dupuy. “Estos días todos somos más futboleros de lo habitual. Fue muy bueno verlo con amigos, con asado de por medio, por supuesto”, agregó.

El multicampeón Miguel Saguir dijo que el fútbol, sin importar equipos, siempre movilizó a los integrantes del grupo, pero cuando se trata de un partido de la Selección y, encima, durante un Mundial, el encanto es mayor.

PREPARATIVO. El multicampeon Miguel Saguir preparando filete de mojarra. PREPARATIVO. El multicampeon Miguel Saguir preparando filete de mojarra.

“Nunca fue una o la otra, siempre fueron las dos. Pero lo más importante es compartir momentos con los amigos de la pesca. La camaradería, el intercambio de conocimientos de la actividad y de la vida en general, es lo más importante de todo. Imaginate si a eso le sumás un partido de Argentina en un Mundial. No se puede pedir más”, finalizó.

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