Cuáles son los criterios para definir la clasificación de los mejores terceros a los 16avos del Mundial 2026
La FIFA estableció un orden de criterios para elegir a los ocho mejores terceros de la fase de grupos. Cada gol, cada tarjeta y cada punto pueden resultar decisivos para conseguir un lugar en la fase eliminatoria.
Resumen para apurados
- La FIFA estableció cómo clasificarán los ocho mejores terceros a 16avos en el Mundial 2026 de Norteamérica para adaptar el torneo a su nuevo formato de 48 equipos.
- La selección se definirá por puntos, diferencia de gol, Fair Play y ranking FIFA. El sistema repite el formato usado entre 1986 y 1994 que benefició a Argentina en 1990.
- Este cambio modificará la estrategia de los equipos; mantener la competitividad será clave ya que cada gol y tarjeta decidirá el pase a la fase eliminatoria del torneo.
La ampliación del Mundial a 48 selecciones no solo incrementó la cantidad de participantes. También cambió por completo la forma de clasificar a la fase eliminatoria. Por primera vez en la historia de la Copa del Mundo, no todos los equipos dependerán exclusivamente de terminar entre los dos primeros de su grupo. En Estados Unidos, México y Canadá 2026 habrá una segunda oportunidad: ocho de los 12 terceros avanzarán a los 16avos de final.
Eso significa que terminar tercero ya no será sinónimo de eliminación. Tampoco alcanzará con sumar algunos puntos y esperar. Cada gol convertido, cada tanto recibido e incluso cada tarjeta amarilla podrán influir en la clasificación.
Con 48 selecciones distribuidas en 12 grupos de cuatro equipos, los dos primeros de cada zona avanzarán directamente a los 16avos de final. Esos 24 clasificados serán acompañados por los ocho mejores terceros, completando un cuadro de 32 equipos para la primera ronda de eliminación directa.
La pregunta que comienza a repetirse a medida que avanzan los grupos es inevitable: ¿cómo se determina cuáles son esos ocho mejores terceros?
El primer criterio será el más lógico: la cantidad de puntos obtenidos en la fase de grupos. Las selecciones con mayor puntaje tendrán prioridad sin importar el grupo al que pertenezcan.
Si dos o más equipos terminan igualados en unidades, entrará en juego la diferencia de gol. El balance entre tantos convertidos y recibidos puede transformarse en un factor decisivo, motivo por el cual incluso los partidos aparentemente definidos mantienen valor hasta el último minuto.
Si la igualdad continúa, el siguiente parámetro será la cantidad de goles convertidos. Un equipo que haya mostrado mayor capacidad ofensiva tendrá ventaja sobre otro con el mismo puntaje y la misma diferencia de gol.
Pero el reglamento no termina allí. Si persiste el empate, aparecerá un criterio menos habitual: el Fair Play. La FIFA evaluará el comportamiento disciplinario de cada selección durante la fase de grupos. Las tarjetas amarillas y rojas recibidas por futbolistas, integrantes del cuerpo técnico y oficiales de la delegación restarán puntos en esa clasificación paralela. En otras palabras, una amonestación puede terminar teniendo consecuencias deportivas mucho más importantes de lo que parece.
Solo si todos esos criterios resultaran insuficientes, la organización recurrirá al ranking FIFA publicado antes del comienzo del Mundial. La selección mejor ubicada en esa clasificación será la beneficiada.
Aunque el sistema parezca novedoso, no será la primera vez que la Copa del Mundo utilice este mecanismo. Entre 1986 y 1994, cuando el torneo contaba con 24 selecciones, cuatro de los seis terceros accedían a los octavos de final.
El antecedente más recordado tiene como protagonista a la Argentina. En Italia 1990, el equipo dirigido por Carlos Bilardo terminó tercero en su grupo después de perder con Camerún, vencer a la Unión Soviética y caer frente a Rumania. Gracias al sistema de mejores terceros logró avanzar a los octavos de final y, desde allí, inició un recorrido que lo llevó hasta la final del torneo ante Alemania.
La expansión del Mundial modifica también la estrategia de los equipos. Antes, una derrota en las primeras fechas podía dejar a una selección prácticamente eliminada. Ahora, mantenerse competitivo puede ser suficiente para seguir con vida. Dos tercios de los equipos que finalicen terceros tendrán posibilidades de avanzar.
Por eso, el cierre de la fase de grupos promete tener un atractivo adicional. Ya no solo habrá que mirar la tabla de cada zona. También habrá que seguir una clasificación paralela entre terceros, donde los goles, la diferencia de tantos y hasta la disciplina podrán definir quién continúa soñando con levantar la Copa del Mundo y quién se despide del torneo.







