Resumen para apurados
- Estudiantes de la UNT se reunieron el 22 de junio en el comedor de la Quinta Agronómica, Tucumán, para ver a la Selección en el Mundial de 2026 durante las semanas de exámenes.
- La UNT organizó la jornada con pantallas, sorteos y menús especiales. Los alumnos hicieron una pausa en sus entregas de taller y parciales para compartir la experiencia grupal.
- Este evento consolida un espacio de integración comunitaria entre estudiantes, docentes y no docentes, transformando la rutina académica en un punto de encuentro e identidad.
“Terminamos la preentrega a la una y media y nos vinimos corriendo”, dice Facundo García, estudiante de Arquitectura de 20 años, junto a sus compañeros Mijael, Héctor y León frente a la pantalla. Como él, decenas de estudiantes llegaron al comedor universitario de la Quinta Agronómica para ver el segundo partido de Argentina en el Mundial de 2026. Por unas horas, la ansiedad facultativa quedó en segundo plano.
“Es la primera vez que vengo y está muy lindo. Lo disfrutás más porque estás con conocidos y compañeros; se vive más”, contó el joven salteño mientras seguía con los ojos cada avance de la Selección. El comedor suele ser escenario de otra rutina: bandejas, apuntes sobre las mesas y conversaciones apuradas entre clase y clase. Pero el martes 22 de junio, el lugar cambió de piel. El espacio se llenó de banderitas celestes y blancas, camisetas de la Selección, caras pintadas y un menú especial de hamburguesa con gaseosa por $3.000.
“Hoy no tenemos clases, pero vinimos solamente a ver el Mundial y el partido”, resumió Jeremías Paz, estudiante de Ingeniería Mecánica de 22 años. Para él, también salteño, la experiencia tuvo un atractivo especial: era la primera vez que vivía una Copa del Mundo dentro de la facultad. “Está lindo. Lo único es que después hay que seguir estudiando porque estamos en semanas de parciales”, dijo entre risas.
“Es algo que no pasa todos los días”
En los momento de tensión no volaba ni una mosca, y con las jugadas de riesgo, la sala se encendía como un horno. Los gritos de “Y ya lo ves, y ya lo ves, el que no salta es un inglés” se mezclaban con cánticos de cancha, y el gol de Lionel Messi a los 38 minutos del primer tiempo desató la pasión de los jóvenes. Ese cruce entre la vida académica y la fiebre mundialista fue, para varios estudiantes, el costado más llamativo de la tarde.
Agustina Valor, de 21 años y estudiante de Arquitectura, dice “Tenía una entrega de taller que nos adelantaron para ver el partido, es muy emocionante verlo acá, con todos nuestros compañeros”, explicó. A ella le sorprendió la cantidad de gente: “no me imaginaba que iba a estar tan lleno”, señaló.
“Las vibras de que juega Argentina siempre se sienten, y aunque no estés con tu compañero, el mismo ambiente te hace sentir que se está jugando un partido de Argentina”, dijo Tomás Vázquez, de 22 años.
Francisco Torcal, también de Arquitectura, coincidió en que la cita tenía algo de excepcional: “Hay que alentar a la selección, es algo que no pasa todos los días, entonces hay que vivirlo con más emoción”, agregó, justo cuando el penal de Messi interrumpió la charla.
“Ver el Mundial como una verdadera fiesta”
Facundo Villagra, trabajador del comedor universitario, contó el objetivo detrás de la propuesta: “que tengamos un lugar donde podamos reunirnos los estudiantes, los docentes y los no docentes, ya que nos encuentra en horario laboral, y poder ver el Mundial como una verdadera fiesta”, explicó.
La organización sumó sorteos de pelotas, maquillaje de campeón y, como cierre, una camiseta oficial de la selección por comedor. “Queremos que los chicos se sientan verdaderamente con toda la fiebre mundialista, y se siente muy bien”, agregó Villagra, que recordó que la tradición arrancó en el Mundial anterior, pero este se siente aún más ferviente.
Cuando el árbitro marcó el final, algunos volvieron a sus apuntes, otros siguieron conversando. El comedor recuperó de a poco su rutina. Sin embargo, durante noventa minutos, las diferencias quedaron suspendidas. No importó si alguien estudiaba Arquitectura, Ingeniería o Agronomía. Tampoco si era futbolero de toda la vida o si apenas seguía el Mundial cada cuatro años.
En la Quinta Agronómica, la Selección consiguió algo más que dos puntos: logró que cientos de jóvenes, foráneos o locales, compartan abrazos y gritos, y por 95 minutos, fueran parte de una misma tribuna.












