Por qué un cuarto de grupo podría tener mejores números que un tercero en el Mundial 2026 y aun así quedar eliminado

El nuevo formato de la Copa del Mundo esconde una anomalía reglamentaria: los criterios para definir las posiciones dentro de cada zona no son los mismos que se utilizan para elegir a los ocho mejores terceros.

Por qué un cuarto de grupo podría tener mejores números que un tercero en el Mundial 2026 y aun así quedar eliminado
Hace 2 Hs

Resumen para apurados

  • La FIFA implementará en el Mundial 2026 (Norteamérica) un reglamento que podría eliminar a un cuarto con mejores números que un tercero por usar distintos criterios de desempate.
  • La anomalía surge porque dentro de cada zona el primer desempate es el duelo directo, mientras que para clasificar a los mejores terceros se prioriza la diferencia de gol general.
  • Esta contradicción reglamentaria expone un vacío que podría generar injusticias deportivas históricas y presionar a la FIFA a revisar sus sistemas de clasificación en el futuro.
Resumen generado con IA

La ampliación del Mundial a 48 selecciones trajo consigo un formato completamente nuevo. Ahora hay 12 grupos de cuatro equipos, de los cuales avanzan los dos primeros de cada zona y también los ocho mejores terceros para completar el cuadro de 32 clasificados a los 16avos de final. Sin embargo, detrás de ese sistema aparece una contradicción reglamentaria que podría derivar en una situación tan extraña como injusta: un equipo que termine cuarto en su grupo podría tener mejores números que varios terceros clasificados, pero igualmente quedarse afuera.

La clave está en los criterios de desempate que decidió aplicar la FIFA.

Dentro de cada grupo, si dos equipos igualan en puntos, el primer criterio para definir quién termina por encima del otro ya no es la diferencia de gol sino el resultado entre ambos. Es decir, el enfrentamiento directo tiene prioridad.

En cambio, cuando llega el momento de confeccionar la tabla de los ocho mejores terceros del torneo, la FIFA utiliza otro método completamente distinto: primero cuenta los puntos obtenidos en la fase de grupos y luego analiza la diferencia de gol y los goles convertidos.

Esa combinación puede generar una paradoja.

Imaginemos que dos selecciones terminan con tres puntos en un mismo grupo. Una de ellas venció a la otra en el duelo directo, pero perdió ampliamente sus otros dos encuentros y terminó con una diferencia de gol de -4. La otra cayó en ese enfrentamiento particular, pero perdió por márgenes mínimos y finalizó con una diferencia de -1.

Por el reglamento interno del grupo, el equipo con -4 quedará tercero porque ganó el duelo directo. El de -1 terminará cuarto.

Sin embargo, si se compararan sus campañas con las de los terceros de las otras once zonas, el conjunto que acabó cuarto tendría muchas más posibilidades de ubicarse entre los ocho mejores terceros gracias a su mejor diferencia de gol.

El problema es que nunca llegará a esa comparación.

Al haber finalizado oficialmente en el cuarto puesto de su grupo, quedará eliminado automáticamente, mientras que el tercero —con peores estadísticas generales— sí ingresará a la tabla que define los ocho boletos adicionales para la siguiente ronda.

En otras palabras, podría ocurrir que el cuarto de un grupo tenga una campaña objetivamente mejor que el tercero que terminó por delante suyo y, aun así, no tenga ninguna posibilidad de clasificarse, simplemente porque el desempate dentro de la zona se resolvió por enfrentamiento directo y no por diferencia de gol.

El Grupo D del Mundial 2026 ofrece un ejemplo concreto de esta posibilidad. Si Estados Unidos termina primero, Australia segundo, Paraguay tercero y Turquía cuarto, todos con la combinación adecuada de resultados, los sudamericanos podrían ocupar el tercer puesto gracias al triunfo entre ambos pese a tener una diferencia de gol mucho peor. Turquía, aunque presentara números suficientes para ubicarse entre los mejores terceros del campeonato, quedaría eliminada sin siquiera entrar en esa comparación.

Las probabilidades de que ocurra son bajas, pero el vacío reglamentario existe. Y deja en evidencia una contradicción difícil de explicar: un equipo podría demostrar un rendimiento global superior al del tercero de su propio grupo y, sin embargo, quedar afuera del Mundial únicamente porque el sistema utiliza criterios distintos para ordenar la clasificación dentro de las zonas y para seleccionar a los mejores terceros.

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