Cómo manejar la ansiedad durante el Mundial

"No hay nada más inestable que un penal", asegura la psicóloga Mariela Ventura. Hay quienes viven el Mundial con un costo emocional muy grande.

Cómo manejar la ansiedad durante el Mundial
21 Junio 2026

Resumen para apurados

  • La psicóloga de la UNT Mariela Ventura analizó en Tucumán cómo el Mundial genera ansiedad y por qué la Selección funciona como un ideal colectivo que moviliza emociones.
  • Basada en el psicoanálisis, explica que el fútbol cubre una falta de completitud y que los penales causan inestabilidad emocional al ligar la autoestima a resultados externos.
  • Recomienda priorizar el disfrute compartido y no atar el ánimo al marcador, advirtiendo que si la ansiedad persiste tras una derrota, es clave consultar a un profesional.
Resumen generado con IA

Una psicóloga e investigadora de la UNT explica el mecanismo psicológico que convierte a la Selección en un ideal colectivo, por qué un penal puede desestabilizarnos y cómo manejar la ansiedad sin perder el disfrute.

Hay personas que no siguen el fútbol en todo el año y sin embargo durante el Mundial no se pierden un partido. Hay quienes gritan los goles con una intensidad que no reconocen en sí mismos. Y hay quienes, después de una eliminación, sienten algo parecido al duelo. Nada de esto es casual ni irracional. Tiene una explicación, y la psicóloga Mariela Ventura lo explica.

Ventura es profesora titular de la Facultad de Psicología de la UNT e investigadora. Dirige proyectos sobre los discursos que atraviesan el mundo contemporáneo y sobre consumo problemático de sustancias en la adolescencia. Desde el psicoanálisis, traza una línea directa entre la teoría de Freud y lo que pasa en cualquier living de Tucumán cada vez que la Selección entra a la cancha.

“Freud explicó que las personas pueden identificarse con un mismo ideal y sentirse parte de algo mayor que ellas mismas. La Selección funciona exactamente así, sobre todo en tiempos en que es muy difícil encontrar ideales colectivos con los que identificarse”, explica. El Mundial construye un ‘nosotros’ que muy pocas cosas logran: una ilusión compartida, un sentimiento de orgullo y de pertenencia del que nadie quiere quedar afuera. “Eso explica que gente que no mira fútbol durante el año sin embargo lo haga durante los mundiales”, suma.

Ilusión

La psicóloga va más al fondo. Desde el psicoanálisis, dice, el ser humano carga con una falta estructural: siempre desea algo que no tiene. Y en ese marco, la Selección -los jugadores, el arco, la camiseta- aparece como una imagen de completitud, de éxito posible. “Si ganamos, somos campeones, los mejores del mundo literalmente. Eso enmascara, aunque sea por un tiempo efímero, las realidades contextuales o personales que nos toque atravesar”, expone.

El yo se fusiona con la masa. El éxito del equipo se vuelve propio. La copa nos agrupa en ese ideal de perfección colectiva y desde lo individual también compartimos ese sentimiento de grandeza. “Y tal vez esa es la magia del fútbol: creer durante un instante que no hay problemas, crisis, conflictos, que somos todos felices”, dice Ventura.

Pero la misma intensidad que produce la alegría puede operar al revés. Cuando el equipo pierde, algo de esa ilusión se rompe. “Cuando pierde, nos desmoronamos y decaemos. El problema aparece cuando la autoestima de una persona queda totalmente ligada a esos resultados externos y variables”, advierte.

No hay momento en un partido de fútbol que concentre más tensión que una definición por penales. Desde el psicoanálisis, Ventura dice: “No hay nada más incierto y difícil de controlar que un penal. Te deja librado a ser lo mejor o lo peor de manera tan determinante, variable y azarosa. No hay nada más inestable, y eso conmueve la identidad”.

Ansiedad

Ventura aclara que no todos reaccionan igual. Hay quienes viven el Mundial con un costo emocional muy grande, otros lo toman en su justa medida y algunos lo miran a distancia sin involucrarse demasiado. Ninguna de esas formas es la correcta o la incorrecta, pero sí hay algunas claves para no dejar que la emoción se vuelva en contra:

- Recordar que se trata de un evento deportivo y que el resultado no depende de uno.

- Más allá de ganar o perder, capitalizar los momentos vividos: los encuentros, las reuniones, el disfrute compartido.

- Evitar que el estado de ánimo quede atado exclusivamente al marcador.

- Si la ansiedad se vuelve muy intensa o dura días después de una derrota, puede ser un indicador de que vale la pena consultar con un profesional.

“La victoria puede representar esperanza, reparación, orgullo, la ilusión de que algo de la propia falta será colmado, aunque sea por un tiempo. A nivel país y a nivel personal: seremos más felices, recuperaremos el orgullo perdido”, resume Ventura. Por eso el Mundial provoca festejos que desbordan las calles y silencios que pesan después de una derrota. Durante unas semanas, millones de personas comparten una misma ilusión. La pelota está en la cancha, pero lo que se juega también pasa por otro lado: la necesidad de sentirse parte de algo más grande que uno mismo.

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