Unos minutos con la Selección: así es el ritual para ingresar al búnker argentino en Kansas City

Revisiones, controles, un ómnibus escolar y una carpa de prensa forman parte de la rutina diaria alrededor del equipo que dirige Lionel Scaloni.

CONTROL EXHAUSTIVO. Los periodistas son revisados antes de entrar a la práctica de la Selección.
CONTROL EXHAUSTIVO. Los periodistas son revisados antes de entrar a la práctica de la Selección. Foto de Bruno Farano/ENVIADO ESPECIAL DE LA GACETA.
Hace 3 Hs

Resumen para apurados

  • Periodistas en Kansas City cumplen diariamente un estricto control de seguridad para acceder solo 15 minutos a los entrenamientos de la Selección Argentina en el Mundial.
  • El protocolo incluye escaneos de bolsos, traslado en un bus escolar y un control de tiempo exacto antes de que los cronistas redacten sus informes en una carpa acondicionada.
  • Este hermetismo evidencia la enorme trascendencia de la Selección y fija un estándar de máxima seguridad y control logístico para la cobertura periodística de este Mundial.
Resumen generado con IA

La práctica dura cerca de una hora y media o dos. Pero para nosotros, solamente 15 minutos. Ni uno más, ni uno menos.

Pero antes de esos 15 minutos hay todo un recorrido. Una especie de ritual que se repite día tras día en Kansas City y que permite entender por qué la Selección Argentina convirtió al Compass Minerals National Performance Center en uno de los búnkers más seguros y herméticos de este Mundial.

Todo empieza mucho antes. Una hora y media antes, para ser exactos. La cita es en el SKC Red Lot, el estacionamiento del Sporting Park, la casa del Sporting Kansas City. Desde afuera parece un simple estacionamiento. Pero ahí está el primer filtro. Y vaya si es un filtro.

Primero llega la revisión de bolsos y mochilas; y ahí nomás el escaneo. Una especie de ritual de un aeropuerto, bajo la mirada de agentes de seguridad que no dejan pasar un detalle.

Si está todo en orden, recién entonces aparece uno de los símbolos más norteamericanos que uno pueda imaginar: un school bus.

Sí, uno de esos clásicos colectivos amarillos que aparecen en las películas y que trasladan chicos a las escuelas.

Esta vez, sin embargo, los pasajeros son periodistas. El viaje dura menos de tres minutos. El bus apenas recorre poco más de un kilómetro, pero alcanza para ir entrando en clima. Porque antes de llegar al predio ya aparecen las sirenas encendidas de los móviles policiales y una importante presencia de seguridad a ambos lados del acceso principal. Algo importante ocurre ahí adentro y se nota.

Cuando el bus se detiene, todavía falta otro control. Escaneo, revisión y recién entonces las puertas del Compass Minerals Center se abren. Si uno llega demasiado temprano, toca esperar.

Unos minutos con la Selección: así es el ritual para ingresar al búnker argentino en Kansas City Foto de Bruno Farano/ENVIADO ESPECIAL DE LA GACETA.

Los periodistas son ubicados en una especie de corralito improvisado junto a dos canchas auxiliares. Allí transcurren las charlas, los saludos y las especulaciones. ¿Juega tal? ¿Cambiará Scaloni? ¿Habrá alguna sorpresa? ¿Qué pasa con tal cosa?

Todo mientras el reloj avanza, y hasta que uno de los hombres de seguridad da el k para comenzar una pequeña procesión.

El grupo es escoltado hasta otro sector; a otro corralito. Esta vez pegado al campo principal. Y ahí sí se termina el movimiento.

No hay que caminar ni desplazarse, ni mucho menos pasarse de los límites permitidos. La regla es clara y de ahí nadie se mueve.

A pocos metros está la salida principal del edificio; y puntuales, los jugadores empiezan a aparecer cuando la hora de inicio de la práctica está al caer.

Uno por uno, los campeones del mundo desfilan frente a decenas de cámaras y teléfonos, y entonces se escucha una frase que ya se convirtió en una costumbre: “¡Comienzan a correr los 15 minutos!”.

La voz pertenece a uno de los responsables de prensa de AFA y no exagera en nada. Son 15 minutos exactos; con puntualidad inglesa.

Los fotógrafos disparan sin parar, los camarógrafos buscan las mejores imágenes y los cronistas toman apuntes.

Los jugadores, ajenos a todo, arrancan con ejercicios físicos, rondos o movimientos con pelota.

Esos 15 minutos pasan rápido, demasiado rápido. Y cuando parece que uno recién empieza a mirar, llega la orden. Y hay que retirarse, sin excepciones, ni negociaciones.

Unos minutos con la Selección: así es el ritual para ingresar al búnker argentino en Kansas City Foto de Bruno Farano/ENVIADO ESPECIAL DE LA GACETA.

Se termina la práctica y se deben tomar dos decisiones

La Selección vuelve a quedar sola y entonces aparece otra decisión. Regresar inmediatamente al estacionamiento o quedarse trabajando. Porque dentro del predio, a unos metros de las canchas auxiliares, hay una enorme carpa blanca especialmente preparada para la prensa.

Es una especie de oasis para eludir el terrible calor de Kansas City. Sillas, escritorios, aire acondicionado, wifi y heladeras repletas de botellas de agua.

Un puñado de periodistas escribiendo, otros editando videos o haciendo salidas para radio y televisión, y los fotógrafos enviando sus fotos.

Allí se trabaja durante aproximadamente una hora como máximo. Hasta que otra vez llega el momento de partir; y otra vez aparece el school bus.

Apenas unas 10 cuadras, tres minutos de viaje y el operativo termina.

Todo parece sencillo, pero detrás de esos 15 minutos hay casi tres horas, de controles, protocolos, buses, esperas y recorridos.

Tres horas para observar apenas una pequeña ventana de una práctica que seguirá puertas adentro y para intentar encontrar una pista, un gesto, una sonrisa o conversación.

Porque en los Mundiales, muchas veces, las historias duran 15 minutos y quizás por eso valen tanto.

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