Su papá fue futbolista de Tucumán Central, su mamá fue voleibolista del club y él, protagonista del ascenso al Federal A
El defensor de 36 años cumplió una promesa íntima en el club que marcó la historia de su familia: con el recuerdo de su padre y el legado deportivo de su madre, fue protagonista del ascenso al Federal A y escribió una página que trasciende lo futbolístico.
Patricio Krupoviesa pateó el segundo penal de la tanda frente a General Paz Juniors. OSVALDO RIPOLL/LA GACETA.

Patricio Krupoviesa no solo celebró un ascenso. Celebró una historia. A los 36 años, el central de Tucumán Central escribió su propio capítulo en un club que ya formaba parte de su familia mucho antes de que él se pusiera la camiseta.
Su padre, Luis Marcelo, fue jugador e hincha del “Rojo”. Su madre defendió durante más de una década los colores del club en el vóley. Y ahora fue él quien llevó el apellido a lo más alto, siendo pieza clave en el equipo que logró el salto al Federal A. “Tenía un motivo personal para venir a jugar acá”, explicó, con la emoción todavía fresca.
Luis Marcelo falleció el 30 de diciembre de 2024. Esa pérdida marcó su decisión. “Mi viejo era hincha del club porque es parte de nuestro barrio y eso hizo que quiera estar acá. Sentía que tenía que hacerlo”, confesó. El ascenso, entonces, tuvo un valor que fue más allá de lo deportivo.
Krupoviesa también destacó el esfuerzo colectivo que sostuvo al plantel durante todo el año. “Intentamos por todos los medios y, por suerte, tuvimos premio. No sé si hay club en Argentina que entrene lo mismo que nosotros porque estuvimos todo un año sin descanso”, aseguró. La convicción fue el motor: “Hoy no teníamos que pensar que era el último partido, sino el primero de algo mucho más importante”.
El defensor agradeció especialmente a Unión del Norte, que lo cedió para poder afrontar este desafío personal y deportivo. “Me dieron la posibilidad de cumplir algo que necesitaba”, sostuvo.
Esta fue su primera experiencia con la camiseta de Tucumán Central. “Era una deuda pendiente. Estoy muy feliz de todo lo que logramos entre todos. Es un logro importante a nivel personal”, afirmó.
Con el objetivo alcanzado, su futuro todavía es incierto. “Quería cumplir este objetivo. No quería pensar más allá de esto. Mi cabeza está en blanco. No sé hasta cuándo jugaré”, dijo.
Pero más allá de lo que venga, el apellido Krupoviesa ya quedó ligado a una fecha histórica del club. Un legado familiar que ahora tiene ascenso incluido.







