Hay que evitar la degradación de los suelos

Bajo porcentaje de rotación e insuficiente reposición de nutrientes. Daños físicos, químicos y biológicos.

04 Nov 2017

Desde la Sección Suelos y Nutrición Vegetal, el ingeniero Gonzalo Robledo presentó un análisis de la fertilización realizada en maíz en la campaña 2016-2017.

En la provincia de Tucumán, durante la última campaña, la superficie destinada a la producción de granos fue de 269.000 ha, aproximadamente, de las cuales 65.200 ha fueron ocupadas por el cultivo de maíz, lo que significa un 24% del área total productora de granos de la provincia.

Este porcentaje de rotación, considerado bajo, y la insuficiente reposición de nutrientes, ha provocado la degradación física, química y biológica de los suelos.

La degradación química de los suelos, se traduce principalmente en importantes pérdidas de materia orgánica (MO) y fósforo (P).

Aporte necesario

La necesidad de nutrientes por parte del cultivo de maíz es aproximadamente 19 kg/ha de N (nitrógeno) y 8 kg/ha de P2O5 (óxido de fósforo) por cada tonelada de grano producido, lo cual significa que para producir 6.000 kg/ha de granos se necesitan 115 kg/ha de N y 48 kg/ha de P2O5, aproximadamente.

Estas necesidades deben ser cubiertas por el aporte que hace el suelo y por el agregado de fertilizantes.

Nitrógeno: A modo de ejemplo, un suelo que contiene 2% de MO, puede aportar al cultivo aproximadamente 50 kg/ha de N en nuestras condiciones. Esto significa que se debería fertilizar con 65 kg/ha de N (equivalente a 140 kg/ha de urea, aproximadamente), si los rendimientos esperados son los descriptos anteriormente. Las dosis recomendadas de N dependen del contenido de MO de los suelos y los rendimientos esperados por parte del cultivo.

En cuanto al momento de aplicación, lo que los especialistas recomiendan es realizarla hasta seis hojas verdaderas (V6) del cultivo, momento en el cual presenta la mayor demanda de N.

Considerando de gran importancia “dividir la dosis para aumentar la eficiencia de los fertilizantes nitrogenados”: 30% durante la siembra y el 70% en lo que resta hasta V6.

El antecesor

El cultivo antecesor también es muy importante a la hora de realizar la fertilización en el maíz.

Ensayos llevados a cabo por la Sección Suelos y Nutrición Vegetal, demuestran el aporte nutricional que realizan los distintos “cultivos de cobertura” (CC) al sistema de producción de granos en nuestra región.

De esta manera, los resultados obtenidos por la implantación de una leguminosa como CC durante el invierno nos han demostrado que aportan entre 18-20 kg/ha de N orgánico por cada tonelada de materia seca producida.

Fósforo: El valor crítico de P (Bray I) en el suelo, por debajo del cual el cultivo de maíz tiene altas probabilidades de responder a la fertilización, es de 13 ppm.

En este sentido, una dosis recomendable a ser aplicada sería de 45 kg/ha de P2O5 (100 kg/ha de superfosfato triple de calcio, aproximadamente).

Cabe destacar que esta dosis recomendada es solo considerando la extracción por parte del cultivo.

Por arriba del valor crítico de fósforo (P) en suelo, las probabilidades de respuesta son muy bajas.

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