Adolfo Villanueva cumplió 50 años practicando taekwondo y lleva 30 como dirigente

19 Jun 2017 582

Teresa Barrionuevo - LG Deportiva

El amor a los entrenamientos le permitió soportar el cansancio y el dolor. Muchas veces practicó hasta no poder más, aunque al final cosechó los frutos. Por todo eso pasó y sigue pasando Adolfo Villanueva, el Senior Gran Master y vicepresidente de la Federación Internacional de Taekwondo (ITF) del Continente Americano, disciplina que fue metiéndose de a poco en su corazón.

Esta temporada cumplió 50 años en la práctica de taekwondo. Además, lleva 30 en la función de dirigente. Actualmente, con 66 años, sigue entrenándose a la par de los cinturones negros porque tiene que estar en actividad para seguir dando cursos en el exterior.

“Me gustaban mucho las películas de acción, sobre todo las de artes marciales. También me gustaba jugar al fútbol. Lo hice en Deportivo Morón hasta los 14 años”, contó el Gran Maestro, quien nació en el barrio de Saavedra y a los 9 años se mudó con su familia a San Antonio de Padua, en Buenos Aires.

- ¿Cuándo y por qué comenzó con el taekwondo?

- En 1967 llegaron los maestros coreanos a la Argentina y se instalaron en el gimnasio donde yo había ingresado. Así comencé mi práctica con el taekwondo. Ellos empezaron un viernes y yo el miércoles siguiente. No había pasado una semana desde la llegada de ellos. En 1971 me gradué para primer Dan (cinturón negro) y no paré.

- ¿Cómo siguió su carrera?

- Un año después me tocó hacer el servicio militar. A partir de ese momento comencé a instruir al Ejército. Me dieron permiso y empecé capacitando a los suboficiales en Campo de Mayo, en el Comando de Instituto Militares. Fui uno de los primeros cinturones negros del país y eso me ayudó mucho.

- ¿Y luego del servicio militar?

- Continué enseñando taekwondo en el club Komasawa, en Capital Federal, en un turno especial que me otorgaron.

¿Cómo llega a Tucumán?

- En 1974 fueron a la Capital Federal a visitarme varios tucumanos porque querían traer el taekwondo a esta provincia. Iba a enseñar durante cuatro o cinco meses pero me quedé a vivir. El puntapié inicial lo dimos gracias al apoyo de Antonio Benejam y José Elsinger (periodistas de la sección Deportes de LA GACETA) quienes me dieron la posibilidad de difundir el taekwondo en el diario. Desde ese momento comenzó a crecer.

- ¿Cuándo arranca su periplo por el mundo?

- En 1990. En realidad comenzaron a viajar alumnos y directivos. En esa época ya se había formado la Asociación y la Federación Tucumana de Taekwondo.

- ¿En cuántos torneos participó?

- En mi vida competí sólo en dos torneos nacionales, en 1975, porque cuando me gradué para cintos negros no había jueces ni árbitros, entonces tenía que cumplir esa función. En uno fui subcampeón argentino. Fue el primer trofeo a nivel nacional que llegó a Tucumán.

- ¿Cuántos taekwondistas tiene nuestra provincia?

- Más de 8.500 practicantes. Es la provincia que más Maestros tiene en el país. Hay siete calificados internacionalmente y avalado por la ITF.

- ¿Qué es lo que más disfruta de su profesión?

-Llevo 50 años y todo lo hago con amor y con pasión. Sigo luchando para que el taekwondo crezca. El entusiasmo que tengo es incansable. Mi última gira fue por México, Nicaragua y El Salvador. En el año, las 24 horas las dedico al taekwondo. Mi deseo es formar muchos instructores y maestros.

- Para hacer tantos viajes María Isabel, su esposa, debe apoyarlo muchísimo.

- ¡Sí, es la número uno! Todo lo que soy se lo debo a ella. Me apoya y también me ayuda.

- ¿Alguna vez se le cruzó por la cabeza: “basta; hasta acá llegué”?

- Nunca lo pensé. Voy a seguir hasta que Dios y mi cuerpo me lo permitan. El taekwondo es mi vida.

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