CULTURA URBANA

Si salís con tu perro no te olvidés de la bolsa

Más allá de las veredas inmundas y los zapatos estropeados por la suciedad de los perros se esconden graves problemas de saludLa tenencia responsable incluye el control de las mascotas en la calle En los humanos, la toxocara canis provoca una larva migravisceral.
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ADORADOS POR SUS AMOS. Para que sigan siendo los mejores amigos del hombre, los pichichos deben pasear por la ciudad sin ensuciarla. LA GACETA / FOTOS DE ANALIA JARAMILLO

No la viste, y la vereda se te puso blanda bajo la suela del zapato. Demasiado tarde. La sentís en la nariz. Ya pisaste. Lanzás el peor epíteto de tu repertorio y buscás como loco el rugoso borde del cordón de la vereda o el pastito más cercano.

No te importa que el Nano Serrat haya cantado lo que dice la antigua creencia popular: "recuerda que pisar mierda trae buena suerte..." Sólo podés renegar de tu mala suerte. Tratás de deshacerte del incordio imperiosamente mientras te bullen los malos pensamientos hacia la madre del dueño del perro.

El asunto ya tiene nombre y se conoce como fecalismo canino al aire libre. Sumado al de gatos, aves y roedores, -e incluso del ser humano- representa un grave problema de contaminación ambiental que trae consecuencias sobre la salud, especialmente la de los niños.

Lo saben bien quienes caminan a diario por las veredas de Barrio Norte, de Barrio Sur, y por las plazas del centro. Estos son los espacios por los que cientos de personas pasean sus mascotas a diario. Por desidia o falta de cultura urbana, la mayoría no levanta los excrementos de sus mascotas.

La Municipalidad realizó campañas de concientización en plazas como la Urquiza, pero con poco éxito. El problema es que la materia fecal se seca y se transforma en polvo. En ese estado infecta con parásitos la vía pública, contribuye a la polución del aire y hasta puede contaminar los alimentos que se preparan en la calle.

La principal consecuencia del fecalismo es la parasitosis, y el lugar indicado para indagar cómo puede afectar la salud humana es la Cátedra de Parasitología de la Facultad de Medicina.

"Hay un ascaris del humano y uno del perro que se llama toxocara canis. Este es uno de los parásitos de los animales que causan problemas al hombre. Podemos encontrarlo en las heces del perro o bien en el suelo, en el arenero donde los chicos juegan o también en el lugar donde los grandes trabajan, porque la parasitosis afecta no sólo a los niños", advierte Ricardo Durango, titular de la cátedra de Parasitología de la Facultad de Medicina (UNT).

Relevamientos
El médico recibió a LA GACETA al término de una clase junto a su equipo de cátedra, integrado por María Beatriz Puchulu, Aníbal Ezquer y la bioquímica Laura Leguizamón.

Para diversas tesis de parasitosis realizadas en la cátedra se tomaron muestras de caca de perros en zonas rurales de Burruyacu y en las plazas de Concepción, así como también en los parques Avellaneda, 9 de Julio y en la ex estación Central Córdoba, a cargo del doctor Ezquer.

Los estudios dieron por resultado valores similares de prevalencia de toxocara canis: 16% en las plazas y del 14 % en zonas rurales. Significa que de cada 100 muestras en 16 había presencia de parásitos.

En los animales causa síntomas: perros o gatos panzones, distendidos, con parásitos que pueden competir con su alimentación. La particularidad de esta parasitosis es que los huevos del gusano quedan en las heces. Cuando están en la tierra, en dos o tres semanas tienen capacidad de hacerse maduros, con larva. O sea que queda viva en el lugar donde estuvo el excremento, y se secó o se desintegró, y puede permanecer hasta años, sobre todo en un clima húmedo como el tucumano. El huevo es una forma de resistencia al medioambiente, y espera pasar a otro animal o a un humano.

 A extremar la higiene dentro y fuera de la casa

"Los veterinarios siempre estamos recomendando a los dueños de mascotas que extremen la higiene dentro y fuera de la casa -afirma María Verónica Rébora-. Sobre todo los habitantes de edificios en altura, que están obligados a sacar los animales, son los que menos conciencia tienen sobre recoger los residuos. Les recalcamos que es importante la inmediatez, porque si las heces quedan expuestas se convierten en un foco infeccioso".

La veterinaria advierte que la higiene debe ser estricta tanto para canes como otras mascotas -felinos, aves o peces-. "El animal es un ser más en la casa. Requiere el mismo cuidado que tenemos con nuestras reglas sanitarias: si nosotros, los humanos, a cada rato nos higienizamos, ¿por qué no hacerlo con la mascota?", se pregunta. La tenencia responsable no sólo incluye vacunas y desparasitaciones sino también llevarlos a pasear controlados con correa, bozal -si es potencialmente peligroso-, bolsa y palita.

Puede ser asintomático y causar hasta ceguera

"A los humanos, la toxocara canis -foto- nos provoca una larva migravisceral -o toxocariosis- que migra por nuestras vísceras. Sin embargo, la localización más delicada es cuando se aloja en el ojo. Entonces puede llegar a producir la pérdida de la visión", explica María Beatriz Puchulu. La toxocariosis puede ser asintomática, porque la larva se localizó en un lugar donde no produce nada.

"Si migra hacia el ojo se llama larva migrante ocular. Depende de qué lugar de la cámara posterior del ojo ocupe para determinar qué parte afecta, no es que siempre provoque ceguera: lo más común es que haya visión difusa o rosa, luces, puntos", afirma la especialista.

La parasitóloga agrega que si la parasitosis es sistémica puede provocar fiebre, malestar general, cuadro diarreico o dolor de hígado, depende de dónde esté alojada. Eso sólo se constata si se solicita el análisis específico para toxocara. Es uno de los parásitos que no se detecta por la vía digestiva ya que no se elimina en las heces. Los humanos no somos proliferadores ni contagiamos el parásito. "El problema es el perrito que no es desparasitado -advierte-. Cuando alguien saca a pasear el perro muy cómodo, mira a todos lados, y hace pis y caca, lo que debería hacer es poder denunciarlo si no lleva la bolsa. Si se levantan en el acto las heces recién emitidas en la vereda o en la plaza no se le da el tiempo que necesita para madurar el huevo. Sólo así no se contagia a nadie. Si levanto, tiro al inodoro y lo elimino no pasa nada. En cambio, si permanece en tierra unas dos o tres semanas hay riesgo".

La doctora Puchuli hace hincapié en que la tenencia responsable no pasa sólo por juntar las heces sino por la desparasitación sistemática cuatro veces al año: "la perra preñada les transmite el parásito a las crías. Por eso se las debe desparasitar antes de la preñez, en la mitad, y después del parto. A los perritos, a las dos, cuatro, seis y ocho semanas".

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