Carta pública del estudio que diseñó la sede legislativa al arquitecto Pelli

Había tildado de "horrible" al nuevo edificio

22 Junio 2012
Antes de abandonar Tucumán, la semana pasada, el reconocido arquitecto César Pelli dejó una frase que sacudió los cimientos del nuevo palacio legislativo: "es horrible", dijo sobre la construcción del edificio en avenida Sarmiento y Muñeca, a cargo de la empresa Peralta Ramos Sepra. Ayer, el presidente de la firma, el ingeniero Diego Peralta Ramos, entregó a LA GACETA una carta pública en respuesta a Pelli, que se transcribe a continuación.

"Esta carta es para comunicarle la emoción con que he seguido su pasaje por la ciudad de Tucumán. Después de 40 años de trabajar en su provincia en el proyecto y dirección de muchos y variados edificios, nunca me dejó de asombrar la cultura, el conocimiento, voluntad de aprender y de mejorar de los colaboradores tucumanos, que en ese período y hasta ahora trabajaron conmigo en los proyectos que me fueron dados a ejecutar.

Quiero que sepa que cuenta usted con mi admiración y aplauso por las obras que realizó, por el estudio que supo formar y más reciente por los edificios que proyectó en mi ciudad de Buenos Aires, entre ellos el de Repsol-YPF, que logró levantar la mira no sólo en el casco urbano sino también entre todos los edificios en altura de Puerto Madero.

Sin duda, creo que se deberá sentir orgulloso del tributo que le dispensó su pueblo natal, bien merecido lo tiene.

Quisiera decirle que en su alocución en la Facultad de Arquitectura se produjo en su discurrir un lapsus que no puedo dejar de resaltar. Usted dijo que ese edificio nuevo (Honorable Legislatura de Tucumán) al lado del teatro San Martín era horrible; tiene todo el derecho a decirlo, a pesar de que nunca escuché de nadie en nuestra profesión que calificara a un edificio con ese adjetivo.

Usted dijo que Sepra fue (como dicen los jóvenes hoy) mientras vivió Alfredo Agostini; quiero repasarle algunas fechas que tal vez se le hayan pasado por alto. Alfredo Agostini se jubiló del estudio en 1968 y murió en 1972; y Santiago Sánchez Elia murió en 1978. Su última obra proyectada y dirigida por él fue el estadio mundialista de Córdoba. Mi padre, Federico Peralta Ramos, murió en el año 1991.

Ya en 1986 el estudio se había separado en tres: Sanchez Elia Sepra, Peralta Ramos Sepra y Beccar Varela Sepra. Emilio Beccar Varela se retiró en 1995 y murió unos años después. Usted resalta que Alfredo Agostini, gran maestro, fue Sepra y luego de él, Sepra dejó de diseñar porque 'los Peralta Ramos (sic) no sabían proyectar'.

Compréndame que no pude creer que de su boca saliera un brulote de ese calibre. Alfredo se fue hace 47 años, Santiago hace 34 y, mi padre, hace 21. Tanto el estudio de Santiago Luis como el que dirijo vivieron en estos años una de las etapas más prolíficas de Sepra, proyectando y dirigiendo personalmente un sinnúmero de importantes obras a lo largo y ancho de la Argentina. Sería inútil repasarlas, están a la vista y son de público conocimiento. Si fuera necesario le enviaría las publicaciones que sobre estas obras se han hecho.

Nuevamente lo felicito por el tributo de su pueblo, al cual siempre admiré. El orgullo que ese tributo le puede haber producido no le inhibe de mantener una línea de ética y conducta que usted ha quebrado finalizando su frase con una risa inexplicable (vea su conferencia en la web en la Facultad de Arquitectura).

No se debe atacar a los muertos, ellos no pueden defenderse, de aquí esta carta dedicada a quien fuera mi padre, socio y gran amigo. No le pido retractación porque si lo dijo es porque lo piensa. Si tal vez fuera por desinformación, hoy en día la información está en cualquier lado y a disposición de quien la quiera usar".

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