Pasaron 50 años desde la última epidemia de polio

En abril de 1956 se declaraba controlado el brote del mal que tuvo 600 casos de parálisis infantil en nuestra provincia.

03 May 2006
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EN TUCUMAN. Niños afectados en 1956 reciben atención en el hospital. LA GACETA

"Esos días de abril de 1956 fueron atroces. Parecía que estábamos viviendo una guerra en Tucumán y en el país. La muerte acechaba por todas partes a causa de esa maldita enfermedad", recordó ante LA GACETA Esther de la Zerda, de 74 años, sobre el mayor brote epidémico de poliomielitis que se produjo hace 50 años no sólo en esta provincia, sino en todo el territorio nacional.
Según cifras oficiales, en 1956 se registraron y notificaron 6.490 casos, con una tasa de mortalidad del 33,7 % en todo el país, aunque la epidemia mundial apareció en 1953. En Tucumán hubo más de 600 casos.
El 3 de mayo de 1956 se informó al país que el brote de poliomielitis estaba controlado, pero en 1957 -al año siguiente- se produjeron otros casos graves de parálisis infantil. Y a partir de 1964, con el advenimiento de la vacuna Sabín oral, hubo un descenso de la incidencia de la enfermedad (la mínima fue en 1967 con una tasa del 0,3 por 1.000).
Pero la posterior falta de continuidad en los programas de vacunación desencadenó un aumento de casos desde 1968, con un brote que se prolongó hasta 1974. La instalación de operativos masivos de vacunación desde 1971, más el sistema intensificado de vigilancia permitieron el control de la enfermedad, que fue superada totalmente en 1977. Entre 1978 y 1984 hubo brotes aislados; la mayoría del tipo 1 (la más grave). Desde ese año (1984) no se registran casos de poliomielitis en nuestro país.

Grave denuncia
En abril de 1971 el ex ministro tucumano de Salud Pública que ejerció entre 1958 y 1962, doctor Napoleón Baaclini, denunció que su hijo Pablo Luis, que en esa época tenía 4 años, había sido atacado por la polio aun cuando había recibido todas las dosis de Sabín oral indicadas. Esto provocó un escándalo a nivel nacional, que conmovió los cimientos del Ministerio de Bienestar Social, cuyo titular era en ese momento Francisco "Paco" Manrique.
Baaclini, que en esa época atendía en la Clínica del Niño, denunció que se habían aplicado a la población vacunas vencidas o en mal estado y que por ello se habían registrado 62 casos en la provincia, a pesar de la vacunación masiva.

Días de dolor
"Negrita" de la Zerda, como la conocen sus íntimos, describió con dolor los días en que su hijo Luis Ricardo, contrajo el poliovirus de la parálisis infantil hace medio siglo.
"Durante más de 20 días, por razones médicas, no tuve contacto con nadie. Sólo debía cuidar a mi hijo que estaba internado en el Hospital de Niños, que por entonces ocupaba el edificio de avenida Sarmiento al 800. Posteriormente funcionó allí el departamento central de Policía y ahora se encuentra la Secretaría de Educación", agregó.
"A las madres solían darnos una silla de lona, esas que hoy se conocen como reposeras, y una colcha para envolvernos. Recuerdo que a los grandes también los atacó la polio. En Alpi, que funcionaba en Junín al 700, había una chica de 24 años que al final murió. Por entonces la parálisis infantil hacía estragos y su sola mención causaba temor", describió la madre del ahora ingeniero en sistemas José de la Zerda, quien pese a ser víctima de esa enfermedad se transformó en un experimentado y eficiente andinista. Aunque hoy la parálisis está extinguida como la viruela, no sólo en el país sino también en América y prácticamente en el mundo, en 1956 era muy complicado conseguir la vacuna Salk, que se inyectaba en los brazos de los niños.
"Nosotros pedimos la vacuna a Buenos Aires, pero no llegaba", dijo la señora de De la Zerda, quien atribuyó a la falta de higiene el brote de 1956. "No había recolección de residuos y la gente los tiraba a la calle", explicó.