Atento al revuelo que se vivía en las redes sociales por presuntos casos de secuestros en Tucumán, antes de empezar su turno el fiscal Washington Navarro Dávila se reunió con el jefe de Policía Dante Bustamante para la creación de un protocolo y seguimiento de este tipo de denuncias. Luego de 12 días, el fiscal afirmó que tuvo alrededor de 20 casos de desaparición de personas, pero que ninguna había sido secuestrada.
“A veces hasta se publican imágenes de personas que por ahí no son ni de la provincia ni del país y generan un estado de angustia que se va multiplicando. Y cuando se esclarece no se avisa que fue una falsa alarma. Por eso la comunicación es importante para evitar ese estado de angustia”, había esgrimido Navarro Dávila antes de estar de turno. Su orden fue que las denuncias fueran giradas de inmediato a las divisiones Trata de Personas y Delitos Telemáticos.
“Hubo alrededor de 20 denuncias de desaparición de personas en 12 días, y todas ellas aparecieron inmediatamente cuando se trasladó a los denunciantes a la división Trata de Personas. Ninguna de las personas estuvo secuestrada, por lo que todos los casos fueron falsos. En general, los ‘desaparecidos’ estaban con gente que conocían”, argumentó esta semana, cuando sus colaboradores le acercaron los números finales.
En esta estadística no se sumó uno de los casos que más revuelo causó, cuando una estudiante de la Facultad de Psicología dijo que habían intentado secuestrarla al ingresar a la universidad, y que en los días anteriores había notado que una camioneta la seguía. La investigación no prosperó porque la muchacha dijo que, al no sufrir daños, no iba a hacer la denuncia.
Casos similares
En la mayoría de los episodios se dio la ausencia de personas jóvenes que estaban con su pareja. En uno de ellos, por ejemplo, una adolescente de 14 años se fue de su casa sin su teléfono y los familiares no podían contactarse con ella mediante las redes sociales. Poco después se supo que los había bloqueado a todos y que estaba en perfectas condiciones en una casa de Los Nogales, con su novio.
Pese a que hubo casi dos denuncias por día, en su turno la cantidad bajó: en Trata de Personas tenían un promedio de ocho denuncias diarias. Sobre esto, el fiscal llamó a la sociedad a hacer dos reflexiones: “la primera tiene que ver con los costos que implica movilizar todo un operativo. Por otro lado, la cuestión de la responsabilidad de los padres. Tenemos que asumir el control de los hijos”, instó.
Sobre estos casos, el jefe de la división Trata de Personas, el comisario Víctor Fernández, había informado que el costo de un operativo ronda los $ 150.000. También había dado otra razón para no hacer denuncias falsas: “No importa tanto el hecho de que generen un gasto importante; lo más grave es que se deja sin cobertura a otras personas y esa ausencia puede ser fatal”.