Ella es heredera de un legado que mostró su mayor brillo en la oscuridad del Medioevo. Y, como tal, también protege su secreto, aunque no con el afán de guardarlo para sí misma. "Al arte hay que compartirlo, no esconderlo", dice. Y tiene razón. Porque el vitral (vitraux en su versión francesa, que significa "vidriera") es justamente eso: un arte que adquiere todo su esplendor cuando sale a la luz. Inés Moyano lo descubrió cuando vivía en la República Dominicana. Ella y su marido, el arquitecto Daniel Manso (que falleció en febrero), integraron una dupla que pergeñó algunos de los más bellos vitrales de Yerba Buena. "Todo comenzó en 1984, cuando nos mudamos a la República Dominicana. Allí conocí la obra de un arquitecto que hacía fabulosos vitrales y quedé deslumbrada. Ese día decidí abandonar mi profesión, la Educación Física, para aprender los secretos y misterios del vitral", cuenta. Y mientras habla, debe parar a tomar aire, porque el recuerdo de su marido le quiebra la voz. Pide disculpas y luego sigue: "con Daniel formábamos una sociedad perfecta: el hacía los diseños y yo los trasformaba en vitrales".
El genio de Tiffany
Moyano se especializó en la confección de vitrales con la técnica desarrollada por Louis Comfort Tiffany (1848-1933), hijo del fundador de la famosa joyería neoyorkina y uno de los referentes principales del art nouveau. "La técnica tradicional, es decir, la que emplea varillas de plomo en forma de H se sigue usando en todo el mundo, aunque el acabado es distinto", comenta Moyano. ¿Qué hizo Tiffany? Pues simplemente reemplazó las varillas de plomo por cintas de cobre. "Eso permitió simplificar la tarea de unir los vidrios entre sí, otorgando al trabajo un mejor acabado", dice.
Pero el arte de elaborar un vitral es mucho más complejo que la simple unión de piezas de vidrio de colores como si fuera un gran puzzle. "Este arte implica mucha creatividad. Es cierto que hay que dominar la técnica para poder ejercerlo, pero si no hay creatividad, el resultado no será el mismo. La creatividad está en todo: desde la combinación de los colores hasta la elección del diseño más apropiado para cada espacio", cuenta.
A la hora de encarar un trabajo, por ejemplo, es necesario saber dónde será colocado el vitral, porque eso determinará la selección de los colores y del diseño. "La transparencia de un vidrio no es la misma en una ventana que da al norte que en otra que mira al sur. Tampoco tendrá el mismo efecto si recibe luz natural o artificial. Por eso, si un vitral no cuenta con la luz adecuada, no podrá revelar toda su magia", agrega. Y es que, en cierta forma, confeccionar un vitral es como pintar con luz; algo que Moyano tenía muy en claro cuando encaró la confección de los vitrales de la iglesia Nuestra Señora del Valle, de Yerba Buena. "El trabajo nos demandó tres años de tarea metódica. Hicimos varios modelos en miniatura hasta que finalmente llegamos a un acuerdo con el párroco para llevar adelante las escenas que hoy se pueden ver en los vitrales", aclara. Así, en el ala norte se escenificaron los sacramentos y en el sector sur los siete días de la creación. En el crucero están las Tablas de Moisés y el Jubileo 2000, y en el altar se restauraron los antiguos vitrales de 1920, que fueron realizados con la técnica tradicional del plomo. "Salvo las vidrieras originales, el resto fue realizado con la técnica Tiffany", agrega.
En la Federación Económica de Tucumán (FET), Moyano y Manso fueron aún más allá: desarmaron vitrales enteros realizados con la técnica medieval, los restauraron y luego los volvieron a ensamblar empleando el método de Tiffany. "Con esta técnica se pueden hacer, a diferencia de la tradicional, objetos pequeños, como adornos, portarretratos, cajitas, joyeros, posavasos, espejos y lámparas", declara la artista.
Otro de los trabajos encarados por Moyano es el vitral del Shopping Yerba Buena, realizado en la gruta de la Virgen, ubicada en el primer piso. También concretó numerosos trabajos para residencias particulares. "El vitral funde la transparencia de los colores y la luz, creando una intimidad única, capaz de llevarnos a los espacios más cálidos y profundos del alma", dice. Y tiene razón, porque este arte no puede explicarse con palabras: es magia en estado puro.
Una magia que se depuró en las catedrales góticas
Cada 21 de junio, al mediodía, en la Catedral De Chartres (Francia) ocurre un fenómeno que deja con la boca abierta a los fieles. A esa hora, ese preciso día del solsticio de verano, un rayo de sol entra al interior oscuro de la catedral por un punto concreto del vitral de Saint-Apollinaire. Es apenas un orificio de 15 centímetros de diámetro, pero el haz de luz es inmenso y se refleja -de manera intensa y por sólo unos minutos- en una única piedra blanca ubicada en el piso del crucero sur. Muchos podrán pensar... ¿qué tiene de extraordinario un hecho semejante? Sinceramente, no se sabe, pero sí demuestra que la entrada de la luz, la refractación y la confección del vitral estaba cuidadosamente estudiada. De hecho, hay quienes dicen que, como la catedral está construida sobre un viejo templo druida, ese halo de luz es la señal de que la magia celta aún existe.
Sea cierto o no lo real es que, en la antigüedad, los vitrales eran algo más que simples vidrieras decorativas. En el Renacimiento, con las grandes catedrales, los vitrales le permitían a los fieles -la mayoría analfabetos- rememorar pasajes completos de la Biblia. Pero, con el fin de las catedrales góticas, los vitralistas perdieron un terreno que fue ganado por los pintores.
Pese a todo, el arte de unir vidrios de colores resurgió a fines del siglo XIX, con el art nouveau. Sólo que ahora, los vitrales ya no se ven sólo en los templos, sino también en hoteles, edificios y residencias particulares. Los ángeles han dejado de ser sus protagonistas para permitir el lucimiento de flores, hojas, animales y pájaros.
Incluso los vitrales abstractos, cuya belleza radica fundamentalmente en la combinación del color, han conseguido gran éxito en las construcciones modernas.
LOS CINCO PASOS DEL VITRAL TIFFANY
1
La elección de los vidrios
Existen en el mercado -no en Tucumán- una gran variedad de vidrios de colores. Lo primero es elegir la gama de tonalidades que tendrá el diseño.
2
El diseño
Una vez que se ha elegido el lugar donde se colocará el vitral (abertura en la pared, ventana o puerta), se debe elaborar el diseño y luego transferirlo a una plantilla. Cada parte del dibujo debe estar numerada, porque luego se recorta para hacer las piezas del vitral. A cada número le corresponde un color.
3
El corte
Cada pieza del diseño es transferida al vidrio y, posteriormente, se corta. Para eso se usan herramientas especiales (cortantes de vidrio de distintos tamaños y pinzas).
4
Encintado
Cada pieza de vidrio es pulida por sus bordes, para otorgarles prolijidad. Luego, a lo largo del borde, se coloca una cinta de cobre adhesiva. Posteriormente, a través de la soldadura, permitirá su ensamble con el resto de las piezas del vitral, usando el diseño como guía.
5
La soldadura
Cada pieza es untada con fundente y luego, con un soldador, se unen entre sí. Luego, con una barra de estaño, se traza una línea continua entre cada pieza, lo cual le confiere rigidez.