La fractura quedó expuesta, aunque ayer intentaron disimularla. El oficialismo de Yerba Buena, conducido por el intendente Daniel Toledo, se dividió y -por el momento- no parece haber lugar para las conciliaciones, aunque sí para una tregua. La disputa se hizo visible en el Concejo Deliberante, ya que el peronismo quedó disgregado en tres espacios.

La primera reacción de los oficialistas que responden a Toledo (los concejales Antonio Caferro, Luciano Villegas y Rolando Canseco) fue endilgarle las versiones de una ruptura a la oposición. "No se puede hablar de internas en el oficialismo. La oposición busca generar internas en el cuerpo pero el oficialismo está consolidado como bloque político y responde a Toledo", dijo Caferro. En esta misma tónica, Villegas apuntó: "resulta llamativo que en un año electoral, salgan los referentes de la oposición a hacer declaraciones públicas sobre peleas y discusiones absurdas que no le importan a nadie. Estamos más unidos que nunca".

En realidad, las versiones acerca del quiebre del PJ surgieron desde el mismo oficialismo. Los concejales Marcelo Albaca (Partido de los Trabajadores) y Mauricio Marcoccia (Corriente Popular) afirmaron el lunes que se habían apartado del toledismo. Ayer, remarcaron su distanciamiento. "Con mi compañero, el edil Antonio Pisano, ratificamos nuestra autonomía bajo la conducción de Roberto Palina, aliados y comprometidos con el proyecto peronista", dijo Albaca a este diario. Marcoccia, en tanto, resaltó que "la Corriente Popular es una fuerza con perfil propio y con un fuerte desarrollo territorial. Sólo acompañamos las iniciativas provechosas para la comunidad".