LONDRES, Inglaterra.- El dueño de la compañía Virgin Airlanes, Richard Branson, se convirtió durante un día en una azafata de la empresa Air Asia, con la que compite en el mercado aéreo y además, en la Fórmula 1, ya que ambos tienen un equipo.
Por ese motivo, los propietarios jugaron esta simpática prenda. El que mejores resultados obtuviera durante las carreras de 2010, sería el ganador. El que pierda, debería vestirse de mujer y hacer de azafata en un vuelo de la competencia. Y le tocó a Branson.
Curiosamente, el Virgin Racing y el Lotus Racing terminaron esa temporada sin puntos en la tabla de posiciones, pero el segundo de ellos alcanzó una mejor colocación por las posiciones obtenidas a lo largo del año.
Por ese motivo, el hombre no tuvo más remedio que maquillarse, depilarse y calzarse un ajustado vestido rojo y tacos altos, para servir y divertir a los pasajes que fueron desde Perth hasta Kuala Lumpur. LA GACETA ©