BANGKOK.- Los bajos salarios de Asia fueron durante años la garantía de camisetas, calzado y hasta artículos electrónicos a precios irrisorios para los consumidores en los países industrializados. Sin embargo, los tiempos han cambiado y en todas partes subieron los sueldos. "No es el fin de los salarios bajos en Asia, pero seguro que es el fin de los salarios ridículamente bajos", dijo Malte Luebker, experto en remuneraciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de la oficina regional en Bangkok.

En comparación con Europa y Estados Unidos, los salarios siguen siendo bajos. Según datos de la OIT, en Filipinas una trabajadora de una fábrica llegó a ganar en promedio U$S 123 (95 euros) al mes, en Estados Unidos U$S 3.570 (2.750) y en Suiza U$S 4.780 (3.680 euros).

Aunque en Asia los sueldos se han duplicado en el lapso de una década, sin tener en cuenta la inflación. Ahora hubo nuevos aumentos. China subió un 19% el sueldo mínimo en sus centros de producción de Guangzhou y Shenzhen, hasta los U$S 260 mensuales. En Hong Kong, los trabajadores recibieron un 7% más, como mínimo U$S 3,90 la hora.

También la competencia de China en la lucha por captar inversores aumentó las remuneraciones. A comienzos de este año, Tailandia subió el salario mínimo diario un 65%, hasta los U$S 10; Malasia decidió un incremento del 50% y garantizó ahora U$S 296 al mes, e Indonesia aumentó un 40% el mínimo mensual, hasta los U$S 225.

En China, para mitigar los incrementos de los costos, Foxconn, el mayor fabricante mundial de artículos electrónicos de consumo masivo, está automatizando la mayor cantidad de procesos posible. Además, la empresa se sigue trasladando al interior del país con nuevas fábricas, ya que allí los sueldos son más bajos. Otros fabricantes se mudan a Bangladesh, Camboya, Indonesia o Vietnam. "Los salarios suben, pero los compradores no quieren pagar ni un centavo más", se queja Purnomo Narmiadi, líder de la asociación de empresarios de Bekasi, en Indonesia, donde miles de obreros cosen. "Amenazan con un éxodo a Vietnam".

Pero también allí suben los salarios. Los dueños de fábricas han absorbido una parte de los costos. "Nuestro margen de ganancias baja", dijo Nguyen Quang Vinh, quien dirige en Hanoi un centro de formación de la asociación textil. "Gastamos un 65% de los ingresos para pagar salarios. Hace cinco años era sólo un 50%".

Con el aumento de los salarios también crece el mercado de consumo local. "Durante mucho tiempo se trató de buscar dónde se producía más barato. Pero los inversores extranjeros también miran dónde hay suficiente poder adquisitivo", indicó Luebker.