La tarde del martes arrojaba sus últimos estertores. Pasadas las 20, en los Tribunales penales de Sarmiento al 400 sólo quedaba la guardia policial. Desde los fríos pasillos del ex Comando se escuchó tronar una voz con tonada sanjuanina. "A mí el 'Colorao' Amaya no me va a venir a mojar la oreja", lanzó con el dedo índice levantado, la dura advertencia. Era el fiscal de la Vº Nominación, Washington Navarro Dávila, quien, minutos antes, le había tomado declaración testimonial al secretario de Gobierno municipal, Marcos Díaz. Al funcionario amayista no le quedó otra opción que "desfilar" por su oficina por el solo hecho de haber negado la existencia de una "Municipalidad paralela". Pero ahí no terminó todo. El ex secretario de Seguridad de Ramón Ortega lo obligó a recibirse de músico en una hora: le pidió que "cantara" y que también "tocara el pianito", como se dice en la jerga policial. El fiscal le hizo pintar los dedos a Díaz porque cometió el error de concurrir a la sede penal sin su DNI. Los legisladores y concejales amayistas sintieron el golpe y contraatacaron en donde más molestia podían ocasionarle al fiscal, que llegó al cargo por concurso a mediados del año pasado. Dijeron en tromba que el funcionario judicial tiene "apetencias políticas frustradas" y un interés político en la integración de las listas de candidatos para octubre. A menos de un año empezar a usar la toga de funcionario judicial, le tiraron por la cabeza su curriculum orteguista y sus deseos frustrados de ser legislador por el peronismo en 1999, cuando Julio Miranda alcanzó la primera magistratura. En el búnker amayista de 9 de Julio y Lavalle -comandado por el lugarteniente Germán "Wilson" Alfaro -están convencidos de que los embates del fiscal tienen cara de operación política. ¿Pero qué interés podría tener Navarro Dávila en la conformación de la lista alperovichista para los comicios de octubre? "Hay una cuestión de familia en el medio", chicanean a coro los seguidores del intendente de la capital, quienes ven fantasmas por todos lados. Y sacan a relucir que Navarro Dávila está casado con la camarista Liliana Vitar, quien es, a su vez, hermana de José "El Turco" Vitar. En los últimos días, trascendió que el peronista -ex ortegista, frepasista, aliancista y actual embajador kirchnerista- tendría ambiciones de conformar la nómina oficial, en el lugar del lord mayor capitalino. Esta es la teoría que más les cierra a los amayistas. Las gestiones que "El Turco" realiza ante el diputado Agustín "Chivo" Rossi para que este levante el teléfono y pronuncie su nombre en la Casa Rosada les quita el sueño a los acólitos de Amaya. Sin embargo, Navarro Dávila repite hasta el cansancio entre sus íntimos y amigos que no ve a su cuñado desde hace más de cinco años. Sostiene también que es un fiscal independiente y que no le temblará pulso a la hora de mandar al banquillo a cualquier funcionario, sea amayista o alperovichista. Mientras tanto, el fiscal que investiga presuntos hechos de corrupción en la cuestionada Dipsa arremete en estampida. El jueves, el titular de la Fiscalía Vº se sintió intimidado. Denunció por amenazas al abogado de la Municipalidad, Hernán Colombres, porque este le mandó a su casa una carta documento. Navarro Dávila comenzó a marcarles el terreno a los amayistas. También les envía mensajes cifrados. No sólo está molesto con Amaya por haber ninguneado su investigación, y no descarta citarlo a declarar. Además, entre las filas del intendente hay un "soldado" que al fiscal le hace ruido. Se trata del ex policía y actual concejal José "El Mono" Franco. El funcionario judicial critica que el intendente tenga entre sus huestes a un ex integrante del "Comando Atila". A meses de la contienda electoral, los candidatos del oficialismo buscarán esquivar el cartel que diga "Welcome to Washington city".