Un simple penal, uno solo, habría provocado que este comentario y su respectiva foto fueran muy diferentes. Así de cerca estuvo Rosario de llevarse el título por el que los "naranjitas" M17 habían luchado tanto. Pero Tucumán puso alma, historia, camiseta, corazón y Dios sabe qué más para imponerse 28 a 26 y asegurar la primera de las dos coronas conquistadas ayer en el Argentino Juvenil 2013.
"Hubiésemos querido ganarlo un poco más cómodos, pero vale igual", expresó el entrenador Mariano Fernández.
Se afirma que las finales no se merecen, sino que se ganan. Bueno: Tucumán no solo ganó, sino que mereció ganar. Con la copa ya en camino hacia la vitrina, la pregunta que tal vez sí cabe hacer es: ¿mereció sufrir tanto para ser campeón? Sí y no. Sí porque, habiendo llegado a sacar 13 puntos de ventaja, no supo jugar a controlar el partido. Y también no porque en eso mucho tuvo que ver la ansiedad de ganar una final, que para ellos era la primera.
Además, la fortaleza espiritual para aguantar con fiereza en un momento en que las amarillas los habían dejado con ¡tres! hombres menos.
Si los M18 cerraron una tarde perfecta, fue porque primero los M17 cumplieron su misión con valentía y demostraron cuánto puede resistir un corazón humano.
"Hubiésemos querido ganarlo un poco más cómodos, pero vale igual", expresó el entrenador Mariano Fernández.
Se afirma que las finales no se merecen, sino que se ganan. Bueno: Tucumán no solo ganó, sino que mereció ganar. Con la copa ya en camino hacia la vitrina, la pregunta que tal vez sí cabe hacer es: ¿mereció sufrir tanto para ser campeón? Sí y no. Sí porque, habiendo llegado a sacar 13 puntos de ventaja, no supo jugar a controlar el partido. Y también no porque en eso mucho tuvo que ver la ansiedad de ganar una final, que para ellos era la primera.
Además, la fortaleza espiritual para aguantar con fiereza en un momento en que las amarillas los habían dejado con ¡tres! hombres menos.
Si los M18 cerraron una tarde perfecta, fue porque primero los M17 cumplieron su misión con valentía y demostraron cuánto puede resistir un corazón humano.