En los últimos años, las demoliciones se han incrementado, especialmente de inmuebles valiosos por su antigüedad que hacen a la identidad de la ciudad. Suele ser común que mientras se la destruye -no siempre pasa pasar a una mejor vida- "la víctima" sea cubierta con chapas. Estas suelen avanzar sobre la vereda, obstaculizándola o dejando un mínimo paso peatonal. La demolición de la casona de la esquina de Crisóstomo Álvarez y Chacabuco comenzó hace poco. Con buen tino, colocaron un pasadizo sobre Chacabuco. En la Crisóstomo Álvarez, las chapas dejaron unos 50 centímetros para que los peatones pudiéramos circular. El peligro es constante porque se trata una arteria de gran circulación de colectivos y de autos, sobre todo en el horario comercial, y los peatones deben descender a la calle. No habría que esperar que un vehículo atropellara a alguien para entonces actuar.
Rosaura González Infante
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