Ya no toma clases de violín. El costo de pagarle a un profesor particular en la cárcel era muy alto y los familiares lo suspendieron. Por esa razón, Pablo Amín dejó las prácticas con un instructor, aunque todavía conserva el instrumento. Ahora tiene un nuevo objetivo: estudiar Derecho en la Universidad Nacional de Tucumán.
El joven de 28 años, condenado a prisión perpetua por el asesinato de su esposa, María Marta Arias (ocurrido en octubre de 2007), sueña con obtener el título profesional. Sin embargo, la posibilidad de estudiar una carrera universitaria está en espera. Las autoridades de la facultad de Derecho y Ciencias Sociales todavía no resolvieron nada.
El caso parece complejo para el decanato de Derecho, encabezado por Luis Vázquez y Miguel Marcotullio. Hasta ahora, el tema se manejó bajo estricta reserva en el ámbito de la UNT.
El pedido formal para que se habilite al interno Amín a estudiar está en manos del decanato. Los abogados Roberto Flores y Martín Zottoli presentaron un oficio el 6 de marzo pasado. En ese documento, el juez de la sala II, Eduardo Romero Lascano, pidió al decanato de Derecho que emita opinión sobre el pedido de la defensa de Amín respecto de la posibilidad de estudiar la carrera de Derecho. Sin embargo, hasta el viernes no obtuvieron ninguna respuesta. Según trascendió, el decanato dejaría la decisión final en manos del Consejo Directivo. Es imposible que Pablo Amín pueda concurrir a clases todos los días, pero lo que plantearon sus abogados es que se le permita presentarse cada vez que deba rendir alguna materia.
La seguridad
El principal escollo de las autoridades de la facultad de Derecho apunta a cómo se podría garantizar la seguridad cada vez que Amín tenga que ser trasladado hasta el edificio universitario a fin de rendir un examen.
El interno está alojado en el pabellón de máxima seguridad del penal de Villa Urquiza. Debido a un régimen especial, no tiene contacto con otros internos. La última vez que salió de la cárcel fue el 8 de este mes para asistir a un juicio en una causa por amenaza de muerte. Aquel día se montó un operativo de seguridad a cargo del personal de la División Especial de Operaciones Penitenciarias que estaban "armados hasta los dientes".
Se trata de un sistema que se aplicó también cada vez que le tocó salir al coro de la cárcel para una actuación en público. Entre 15 y 20 internos conforman "Urquiza Coral" y varias veces actuaron en el Centro Cultural Virla, entre otros escenarios. En esas ocasiones dispusieron operativos de seguridad especiales.
El pedido de Amín se basa en la nueva Ley 26.695, de estímulo educativo respecto de las personas privadas de su libertad y su derecho de acceso a la educación pública (artículo 133). Además, esa legislación, impulsada por el Gobierno nacional, incluye beneficios para los internos al momento de acceder a las salidas de la cárcel.
El abogado Flores admitió que Amín está decidido a obtener la autorización para estudiar Derecho. Dijo que enviará una carta a Sergio Schoklender, abogado y ex interno que fue condenado a perpetua por el crimen de sus padres, ocurrido el 30 de mayo de 1981.
En Tucumán, el caso Amín siempre generó polémica. El macabro crimen (le arrancó los ojos a su esposa) fue motivo de controversias cada vez que pidió algún beneficio. Ahora se abre el debate por este anhelo de convertirse en abogado.