El año político se palpa hasta en el aire alrededor del gobernador, José Alperovich. Las elecciones legislativas de octubre y la posibilidad de una reforma de la Carta Magna provincial que habilite la re-reelección son los tópicos que colman las conversaciones en el entorno del mandatario.

Durante la mañana de ayer, la Casa de Gobierno fue un hervidero de intendentes y dirigentes alperovichistas. Y, por supuesto, en los pasillos bulló la cuestión electoral. A la confirmación de esta semana de que el gobernador no descarta encabezar la nómina de candidatos a diputados se sumó ayer la de que habrá un lugar en la lista para un representante de "La Cámpora", siempre y cuando la Nación lo pida.

Tal como ocurrió durante las últimas elecciones, se espera que el kirchnerismo no sólo solicite un espacio para la agrupación ultra K, sino también uno para que Stella Maris Córdoba -enfrentada con el alperovichismo- pueda aspirar a renovar su banca. Esta posibilidad reeditó la irritación de sectores más tradicionales del Partido Justicialista (PJ). El primer grito llegó desde Famaillá. Los "mellizos" Orellana se quejaron porque, según consideraron, ni los camporistas ni la diputada cuentan con los votos suficientes para respaldar sus aspiraciones. Ocurre que José (legislador) pretende ir por una banca nacional. Tras inaugurar ayer una obra en la pobrísima zona de Estación Pacará (Banda del Río Salí), Alperovich evitó entrar en la polémica. "El legislador Orellana es un gran compañero. No hay ningún problema. Creo que los ciudadanos elegirán al que trabaje. Tanto el legislador (Jesús Salim) como el diputado (Adrián Santillán) nos vienen ayudando. No hay que pelear", instó. Ante la insistencia de la prensa, renegó: "esto no le interesa nada a la gente, sino lo que estamos haciendo".

Contra La Cámpora

Los famaillenses, que estuvieron ayer en la sede del Ejecutivo, insistieron con su postura. "Tenemos el derecho de elegir y de ser elegidos. Todos aquellos que quieran ser candidatos, primero tienen que batallar dentro del partido", lanzó Enrique Orellana (intendente). Luego, halagó a Alperovich y pidió su reelección. José Orellana, en tanto, avaló a su hermano: "su apreciación se ajusta a los números reales (de votos). Cada uno sabe el peso de cada agrupación". El orellanismo vive una interna en su ciudad con La Cámpora.

A pocos metros se encontraba, precisamente, Santillán. El camporista prefirió desentenderse de la controversia. "Venimos trabajando en todo el país para contribuir al proyecto nacional. No estamos charlando sobre ningún nombre particular", esquivó respecto de las candidaturas. Aunque sí consideró que el titular del Ejecutivo sería una buena cabeza de lista. Otro intendente que coincidió con el orellanismo fue Luis Espeche (Bella Vista). Él también tuvo dolores de cabeza en su distrito con la agrupación K. "Somos dirigentes peleadores de los espacios. Lo ideal sería consensuar la lista entre todos. Hay gente que por ahí no tiene representatividad de votos y aparece en la lista contra otros que tienen respaldo popular. La Cámpora no lo tiene. Que militen no con el discurso sino con los pies en el barro", defenestró.

Otros dirigentes prefirieron mantenerse al margen de las internas. Apoyaron, sin embargo, la posible candidatura de Alperovich. "Es el mejor candidato", consideró el intendente de Monteros y presidente del Congreso del PJ, Alberto Olea. "Siempre hay internas hasta que nos ponemos de acuerdo y apoyaremos la lista que el gobernador nos diga", restó importancia.

El legislador Guillermo Gassenbauer, por su parte, alentó una futura reforma. "Hay que dejar que el pueblo decida si quiere que Alperovich siga. No hay que temer a la reforma", afirmó.

Quien también anduvo por la Casa de Gobierno fue el diputado Juan Salim, uno de los tres a los que se le cumple el mandato este año. "Esto es como el fútbol (la lista) y cada uno arma un equipo distinto. Quisiera seguir, pero depende del gobernador y de los compañeros. Estoy esperando", concluyó.