"Hoy, la violencia familiar es un flagelo en la provincia", dijo el comisario René Soria, jefe de la división Violencia Familiar de la Policía, que atiende las denuncias en toda la provincia sobre este tipo de delitos. "Contamos con un equipo interdisciplinario, conformado por psicólogos y abogados, que brinda contención y asesoramiento a los hombres y mujeres víctimas, para que sepan cómo seguir", contó Soria.

Los profesionales se entrevistan con la víctima que se acerca o es derivada a la dependencia. Luego del asesoramiento se realiza la denuncia y se deriva al fiscal, en menos de 24 horas. "Las medidas tienen que ser rápidas, porque hay que salvaguardar la integridad física y psicológica de las personas. Es un paso muy importante para las víctimas realizar la denuncia. Muchos de ellos sufren durante años antes de animarse a pedir ayuda", manifestó el comisario.

No acercarse

Soria comentó que, para salvaguardar a las víctimas, se suele solicitar a la fiscalía medidas cautelares, como las prohibiciones de acercamiento y exclusiones del hogar. "Tenemos personal que está preparado para realizar estas medidas. Además, capacitamos permanentemente a las otras dependencias, porque la violencia familiar existe en todo la provincia", explicó el jefe de la división.

"Nuestra sociedad es muy machista aún, lamentablemente. Hay distintos tipos de violencia, que no son necesariamente físicas. A veces no cumplen con pasar la pensión alimenticia o a pesar de convivir bajo el mismo techo no tienen para comer. Eso también forma parte de la violencia, y la sociedad no lo tiene tan presente", dijo.

La división Violencia Familiar tiene una guardia permanente en la que se reciben entre siete y 14 denuncias por día. "En algunos casos ocurre que los vecinos llaman, y al llegar la víctima dice que no pasó nada o que fue una cosa del momento. Es un círculo vicioso del que tiene que salir. La presión psicológica que ejerce el acusado hace que la víctima llegue a pensar que es culpable de lo que está ocurriendo", expresó Soria.