Si bien Argentina volvió a cosechar oro por tercer Juego Olímpico consecutivo, la cantidad de medallas doradas bajó respecto de años anteriores. También bajó el total de preseas logradas, ya que después de mantener una media de seis en las dos últimas citas olímpicas (Atenas 2004 y Pekín 2004), disminuyó a cuatro.

¿Por qué es tan importante el logro de Sebastián Crismanich? Porque así consiguió conservar aunque sea un oro, una materia que siempre les costó a los atletas argentinos a lo largo de la historia de los Juegos.

Argentina cosechó las preseas de máximo valor desde los Juegos de Paris 1924 hasta Helsinski 1952. De allí comenzó una sequía que se extendió 52 años, cuando en Atenas 2004 el básquet y el fútbol aportaron dos alegrías doradas.

En materia continental, el país bajó un escalón en el ranking de medallas y terminó ubicándose en el tercer puesto. Brasil, que por tercer juego consecutivo incrementa los buenos resultados, fue el más ganador. Colombia dio la sorpresa y se ubicó segunda. Argentina, quedó tercera.

Apoyo y algo más

Después de mucho tiempo, el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo, dio a conocer el aporte económico que realizó para la preparación de los atletas. En los últimos 2 años destinó másde $220 millones detallados de la siguiente manera:

- Apoyo para preparación y participación en competencias internacionales: $114,5 millones

- Becas atletas y cuerpos técnicos: $81,9 millones.

- Equipamiento: $ 18,6 millones.

- Organización de eventos en el país: $ 5,9 millones

- Cobertura médica de atletas y cuerpo técnico: $ 5,7 millones.

En estos juegos hubo una paradoja con respecto al apoyo económico. El yachting, que con más de $ 13 millones fue el que más recibió, fue la disciplina que logró cosechar una medalla por quinto juego consecutivo. Las Leonas, que está en el segundo puesto de aportes con casi $ 13 millones, sumaron su cuarta presea al hilo.

Lo curioso pasó con el tenis. Juan Martín del Potro se transformó en el primer hombre en colgarse una medalla, pero es la disciplina que menos dinero recibió: $ 994.000. Y ni hablar del taekwondo, que está en el antepenúltimo puesto del ranking con poco más de $ 2 millones, pero fue el único que aportó el oro.

Está claro que las buenas intenciones están, pero hace falta un mayor replanteo sobre la distribución y la utilización de los fondos. No se entiende, por ejemplo, que el yudo reciba más de $ 5 millones, y Emmanuel Lucenti, el tucumano que recibió un diploma olímpico, no cuente con un entrenador. Río 2016 será una nueva oportunidad para crecer.