Si a pesar de todas las ventajas de la lactancia materna que hemos enumerado nos resignáramos (no lo haremos, pero es una hipótesis) a pensar que es inevitable que en algún momento las madres dejen de amamantar (cuando se reintegran a trabajar, por ejemplo), habría que levantar otra banderita roja: una encuesta realizada en mayo desde Buenos Aires para todo el país mostró que de las mamás encuestadas que dejaron de amamantar a su bebé, el 37% los alimentó con leche de vaca sin modificar antes de que los niños cumplieran el año. Fundamentaron la decisión en la dificultad para amamantar y en el hecho de que la leche común les resultaba más barata que las fórmulas infantiles.
¡Atención!
Aquí también es necesario concientizar: la OMS indica que la leche de vaca no debería darse a un chico antes de los 12 meses, pues contiene excesiva cantidad de proteínas (lo que puede contribuir a una futura obesidad), demasiado sodio, poco hierro y escasos ácidos grasos esenciales. Además, las proteínas y las grasas de la leche de vaca son muy difíciles de digerir. Y para colmo, la leche natural de vaca es uno de los más importantes generadores de alergias.
Entonces, ante la imposibilidad (¡pero solo en ese caso!) de la lactancia materna hay que apelar a las fórmulas que han sido adaptadas a los bebés humanos. Y no tomés vos sola la decisión; esas fórmulas deben estar siempre prescriptas por el médico. El pediatra de tu bebé lo conoce, y sabrá indicar cuál es la mejor.
"El consumo de leche vacuna antes del año de vida puede traer implicancias negativas en la salud de los niños, como anemia, sobrecarga renal, lesión intestinal, etcétera", explicó Luciana Meni Battaglia pediatra y vocera de la Asociación de Empresas de Nutrición Infantil (ANI).
¡Atención!
Aquí también es necesario concientizar: la OMS indica que la leche de vaca no debería darse a un chico antes de los 12 meses, pues contiene excesiva cantidad de proteínas (lo que puede contribuir a una futura obesidad), demasiado sodio, poco hierro y escasos ácidos grasos esenciales. Además, las proteínas y las grasas de la leche de vaca son muy difíciles de digerir. Y para colmo, la leche natural de vaca es uno de los más importantes generadores de alergias.
Entonces, ante la imposibilidad (¡pero solo en ese caso!) de la lactancia materna hay que apelar a las fórmulas que han sido adaptadas a los bebés humanos. Y no tomés vos sola la decisión; esas fórmulas deben estar siempre prescriptas por el médico. El pediatra de tu bebé lo conoce, y sabrá indicar cuál es la mejor.
"El consumo de leche vacuna antes del año de vida puede traer implicancias negativas en la salud de los niños, como anemia, sobrecarga renal, lesión intestinal, etcétera", explicó Luciana Meni Battaglia pediatra y vocera de la Asociación de Empresas de Nutrición Infantil (ANI).