"No existe una escuela que enseñe a vivir", dice la canción Desarma y Sangra, de Charly García. Pero aquí, en Tucumán, habrá una que enseñará a decirles "Nunca más" a los crímenes de lesa humanidad perpetrados durante la década de 1970. Hoy, el ex centro clandestino de detención y tortura conocido como "La Escuelita de Famaillá" fue señalizado como "Sitio de Memoria", en el marco de una ley nacional a la que se adhirió la provincia en la última sesión de la Legislatura.

Allí, según múltiples testimonios, actuaron las fuerzas represoras que llevaron adelante el denominado "Operativo Independencia", entre 1975 y 1977. Luego de tres más de décadas, se inaugurará un monumento compuesto por tres pilares de hormigón de tres metros de altura, en la ruta provincial 323, en el acceso a la escuela Diego de Rojas, nombre original de la institución educativa.

El acto que estaba programado para las 15.30, en la plaza San Martín de Famaillá, fue postergado hasta pasadas las 17, dado que el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda, quien iba a encabezarlo, no pudo viajar. Finalmente lo presidió el secretario de Derechos Humanos de la provincia, Humberto Rava.

En el lugar quedó inaugurado el monumento conformado por tres pilares de hormigón de tres metros de altura, que representan "la Memoria, la Verdad y la Justicia". La señalización fue impulsada por la Red Federal de Sitios de Memoria del Archivo Nacional de la Memoria, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y de Tucumán, la Municipalidad de Famaillá, la Comisión por la Memoria del Sur Tucumano, y la agrupación Hijos de Tucumán. También participó en la señalización el Grupo de Investigación sobre el Genocidio en Tucumán (Giget) y la escuela Diego de Rojas. Precisamente, el acto se realizó a la entrada del establecimiento. Los alumnitos que concurren a esa escuela de Famaillá decoraban el paisaje de fondo.

Al evento fueron funcionarios del poder Ejecutivo y judicial y de la Municipalidad de Famaillá; la comisión por la Memoria del Sur Tucumanos; e Hijos Tucumán, entre otros organismos de derechos humanos. También se encuentran La Cámpora, la JJL, Kolina y representantes de derechos humanos de Santiago del Estero. 

Después, se presentó en un aula de la escuela el documental Famaillá, Tucumán: Historias de surcos y luchas, de Ezequiel Monteros y Jenny Wolka, y se entregó una copia del material audiovisual y de los testimonios relevados por el Grupo de Investigación sobre el Genocidio en Tucumán (Giget) al Archivo Nacional de la Memoria.

El ex centro clandestino de detención, tortura y exterminio que funcionó allí operó como cabecera de la primera experiencia masiva y sistemática de implementación del terrorismo de Estado en la Argentina, bajo el nombre de "Operativo Independencia", primero bajo las órdenes del represor Acdel Vilas y, más tarde, del fallecido dictador y ex gobernador Antonio Bussi. LA GACETA ©