ALEPO/DAMASCO.- La crisis en Alepo, la segunda ciudad de Siria, se agrava minuto a minuto en medio de la furiosa lucha entre el Ejército leal al presidente, Bashar al Assad, y los combatientes rebeldes del autodenominado Ejército Sirio Libre (ESL), integrado por militares desertores y por civiles armados desde países árabes vecinos.
Los combates y bombardeos prácticamente no han cesado en una semana, aunque la fuerte ofensiva de las tropas oficiales comenzó el sábado. Los insurgentes denunciaron que el régimen cortó la energía eléctrica e impide el suministro alimentario para el más del millón de habitantes (la mitad de la población estable) que no consiguió huir hacia la frontera con Turquía, distante sólo 50 kilómetros.
En la mayoría de barrios de este centro comercial y económico ya no hay combustible, gas ni bienes básicos, mientras que el agua escasea y faltan también remedios, medicamentos e insumos médicos para atender a los heridos.
"Apenas tenemos energía o agua; nuestras esposas e hijos nos dejaron aquí para cuidar la casa y se han ido a algún lugar más seguro", dijo Jumaa, un obrero de la construcción de 45 años, que se quejó de que es casi imposible cumplir con el mes de ayuno musulmán del Ramadán, actualmente en curso. "Diría que el 99,9% de las personas no están ayunando. ¿Cómo se puede ayunar cuando se escuchan morteros impactando en áreas cercanas y uno se pregunta si será el próximo?", agregó.
El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur), confirmó que quienes no pudieron salir de Alepo buscan protección en mezquitas o en edificios públicos, y denunció que en las rutas hacia Turquía hay controles y francotiradores para disuadir la huida.
El opositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres, calculó que 73 civiles no combatientes fueron asesinados el lunes, y que los insurgentes mataron a 40 policías en la toma de dos comisarías y en ataques a la sede del partido gubernamental Baath y al hospital militar local.
Las dos versiones
Ayer, una vez más, la artillería pesada y los helicópteros de combate de Al Assad barrieron con bombas áreas claves de Alepo, en su campaña por controlar el enclave, y sus comandantes anunciaron victorias importantes. Nuevamente, los rebeldes señalaron que esas tropas se vieron obligadas a replegarse por la resistencia de los insurgentes, cuando intentaron el avance por tierra en el estratégico distrito de Salaheddine.
"El régimen ha tratado de recuperar esta zona por tres días, pero sus intentos han fallado, ha sufrido fuertes pérdidas en vidas, armas y tanques, y se ha visto forzado a retirarse", afirmó el coronel opositor Abdel Jabbar al Oqaidi, jefe del Consejo Militar Unido.
Los disparos se escucharon ayer en pleno centro de Alepo, disputado por ambos bandos y sin un claro controlador del lugar. (Reuters-DPA-AFP-Télam)