LONDRES.- El DT Carlos Retegui la calificó como la "Beethoven" de la orquesta de su equipo, y Luciana Aymar, creó la primera sinfonía de Londres 2012 con singular maestría. "La música del vestuario la manejan las más chicas. Yo ni conozco las canciones, ya no estoy para estas cosas". Aymar entendió a la perfección lo que un posible oro la requiere en Londres, sabe que para tocar al cielo tendrá que convertirse en figura, líder y reina madre de Las Leonas.

La mejor jugadora del planeta fue la llave de la goleada contra Sudáfrica por 7 a 1 en el debut de los Juegos Olímpicos al convertir dos tantos, y el cable a tierra de las 12 debutantes del plantel albiceleste. Los goles restantes lo marcaron Josefina Sruoga, Martina Cavallero, Carla Rebecchi y Noel Barrionuevo. "Trato de transmitirles a las más jóvenes tranquilidad todo el tiempo. Sé lo difícil que es jugar un partido en los Juegos", aseguró "Lucha".

Los Juegos de Londres presentan para ella un escenario nunca antes vivido en el ambiente olímpico, desde su condición de abanderada de la delegación nacional hasta la responsabilidad de conducir a un grupo de jugadoras al menos hasta un podio. Aymar ofreció ayer un nuevo abanico de recursos para exponer su condición de imprescindible del equipo. Se adaptó rápido a su posición de doble cinco y aprovechó para generar espacios y contagiar protagonismo a sus discípulas. "Traté en todo momento de estar calmada, tranquila, porque sé que de esa manera le transmito eso al equipo. Cuando me ponían marca fija, dejaba jugar a las demás", analizó. Aún en su posición más retrasada, la capitana se las ingenió para anotar dos goles y conceder una asistencia a Rebecchi.

El guión de su relación con el olimpismo parece estar escrito de antemano. El 10 de agosto cuando se dispute la final del torneo Aymar cumplirá 35 años. La medalla dorada podrá ser la mejor despedida olímpica para una de las máximas referentes de la historia del deporte argentino. (DPA-Especial)