Joaquín Cavanna - DPA
LONDRES.- Tensión, llanto contenido y la necesidad de mantener los pies en la tierra. "Fue el día en que el handball argentino cumplió el sueño de su vida", afirmó Andrés Kogovsek, el capitán del equipo que a sus 38 años se dio el lujo de debutar en una cita olímpica, a pesar de la derrota que cosechó contra Islandia por 31 a 25 .
"Cuando nombraban a cada uno, me di cuenta de que fue algo histórico. También destaco que el equipo hizo un clic rápido y durante el partido no se notaron los nervios. Eso es bueno, porque era la duda de todos: acá somos todos nuevos en esto, hasta el cuerpo técnico", dijo "Cogote", como lo llaman sus compañeros.
Lo mejor está por llegar. Argentina, si quiere llegar a octavos, el objetivu que se fijó el plantel, debe vencer a Túnez y a Gran Bretaña, ya que están lejos de las potencias Francia, Islandia y Suecia. "Después de ganar el Panamericano, la repercusión en los medios fue muy grande. Sabemos que somos un equipo de segundo orden y que quizás se generaron demasiadas expectativas. Es importante que mantengamos los pies sobre la tierra", alertó el entrenador Eduardo Gallardo. Mañana, enfrentará a los galos, últimos campeones olímpicos. (DPA)