Montada en sus plataformas animal print alcanza, fácilmente, los dos metros de altura. Se mueve de un lado a otro del salón sin problemas, enciende su sonrisa infinita cuando las cámaras le dan la luz roja, habla con los medios y saluda a los fans. La exuberancia de la tierra colorada arde en los ojos de Ingrid Grudke, la modelo misionera que viaja por todo el país promocionando su provincia como destino turístico. Y en un acto con todos los condimentos litoraleños, en el hotel Catalinas Park, ella sedujo a los tucumanos con su belleza.
Hace 16 años que vive en Buenos Aires, mientras recorre el planeta sin dejar de trabajar. Sin embargo, no titubea en decirle al mundo que el lugar más bello que vieron sus ojos celestes es Misiones. "He conocido bellezas impresionantes en el mundo entero, pero nada que se asemeje a las impactantes Cataratas del Iguazú ni a los paisajes de mi provincia. Nací en Oberá, en plena selva misionera, en una típica chacra. Mis padres son productores de yerba mate y de té", confiesa.
Ingrid nunca pasa inadvertida. Tal vez lo que más llama la atención es su simpleza y su simpatía. Lejos de los escándalos mediáticos, está en pareja hace 15 años con el mismo empleado de la biblioteca del Congreso y dice que él fue un eslabón fundamental en su carrera hacia la fama. Entre las cosas que más extraña de su selva, revela, está la familia. "Soy modelo por casualidad. Se me dio la oportunidad, tomé la decisión y me fui. En ese sentido, soy la oveja negra de la familia, soy la única que se fue", relata, siempre sonriente.
- ¿Cómo hacés para mantenerte lejos de los escándalos?
- En este medio todo es una elección de cómo quiere cada uno llevar su trabajo. Yo me respeto mucho y respeto la profesión, ser modelo es un trabajo muy lindo para la mujer.
- ¿Con quién te gusta trabajar en Argentina?
- Entablé una relación con muchos diseñadores, y algunos se han transformado en mis amigos, como Jorge Ibáñez, Claudio Cosano, Gabriel Lage, Adriana Constantini...
- ¿Y a nivel internacional?
- Siempre soñé con conocer y desfilar para Karl Lagerfeld (diseñador de Chanel) y el año pasado pude cruzar un par de palabras en alemán con él en París. De todos modos, nunca idolatré a nadie. Ya cumplí con mi objetivo: de estar en medio del monte a salir a las pasarelas del mundo, a hacer entrevistas a grandes personalidades... Nunca soñé con todo esto y creo que mi objetivo ya está cumplido.
- ¿Participarías en "Bailando por un sueño"?
- Me encanta el desafío de bailar, pero no sé si me bancaría ciertas reacciones o respuestas de los colegas o del jurado. Me gusta el baile, de hecho disfruté mucho haciendo teatro de revista, pero todo lo que sucede alrededor de "Bailando"... Hay cosas muy agresivas que, a pesar de que sabemos que la mayoría están programadas, no tienen nada que ver con mi esencia. Pero quién sabe...