No fue una madrugada más para Emmanuel Lucenti. Haber llegado al aeropuerto internacional Benjamín Matienzo cuando el reloj acariciaba las 6 del domingo 15 de julio fue el inicio de la aventura olímpica. El yudoca, único representante tucumano en los Juegos de Londres 2012, comenzó el viaje en busca de la gloria. El momento, competir en sus segundos Juegos Olímpicos, está cada vez más cerca.
El objetivo está trazado. Lucenti no duda de su meta desde el comienzo del ciclo que concluirá en 15 días cuando compita en la categoría de -81 kilos: ganar un diploma olímpico. Lucenti aspira a dar un salto amplio desde su actuación en Beijing 2008, donde quedó 21°, a Londres 2012, donde pretende estar entre los ocho mejores. "A mí me suena bien. Es más, yo apunto a cuartos de final porque si llego estaré a una lucha de la medalla y creo que es algo razonable", analizó Lucenti en su charla con LA GACETA antes de partir. 
El atleta olímpico llegó con el corazón lleno de afectos porque en casa de su mamá Elisa, sus familiares y amigos hicieron una íntima despedida. La sonrisa amplia de Lucenti delataba que la cita, horas antes de partir hacia Buenos Aires, la primera escala del "vuelo olímpico", fue acertada. Como también lo fue la despedida que le hicieron en el gimnasio Mega Zeus, cuartel general de sus entrenamientos. "Intenté hablar, pero casi no pude hacerlo porque me largaba a llorar", afirmó.
El público al que debía hablarle no era fácil de tratar porque los recuerdos y emociones lo invadían. La ayuda y el apoyo que desinteresadamente le dieron fue lo que lo emocionó hasta las lágrimas.
Con el alma nutrida de buenas emociones, Lucenti analizó lo que se viene. "Yo ya le gané a medallistas olímpicos y mundiales durante la preparación. Después de Beijing he tenido una maduración que, apenas empezado el ciclo siguiente, me hizo pasar de ser un yudoca de los de la mitad de la clasificación a uno de los mejores", explicó. Para el ganador de la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, el aprendizaje para dar lo mejor en la inminente cita olímpica comenzó hace cuatro años. "Sabía que Beijing era un paso previo para mi objetivo que siempre fue Londres. En China perdí muy ajustadamente con el que era el número tres del mundo en ese momento y uno de los favoritos. En el combate no hizo mucho para ganarme", dijo con una confianza renovada.

La presea presente
Los planes de Lucenti en tierras londinenses van un poco más allá. La idea de colgarse una medalla ronda por su mente. "Los Juegos Olímpicos son difíciles para los favoritos porque todos van muy presionados y fueron 'bajando' a medallistas. Eso me da la pauta de que puedo ir por ese objetivo. Para lo que yo tengo que estar preparado es para 'bajar' a los cuatro o cinco mejores en el mismo día,  eso ha sido lo más difícil hasta ahora", reconoció el yudoca.

Un cambio
Durante su carrera, además de voltear rivales, Lucenti tuvo que derribar barreras. Uno a uno los escollos fueron superados. Para esta etapa hay situaciones que desaparecieron, lo que permitió una preparación más adecuada para un atleta olímpico. "Fue durísimo clasificar a Beijing, para Londres también, pero en esta última parte la Nación nos ha apoyado mucho más. Entonces se me hizo más fácil el día a día. Para Beijing tenía poco más de 20 años y no tenía medios. Me levantaba pensando cómo iba a pagar un alquiler y ahora me levantaba pensando qué tenía que hacer para bajar a los mejores del mundo", comparó. "En estos últimos años me he sentido más cómodo por el apoyo que me ha brindado la Secretaría de Deportes de la Nación y el Enard, ya que me han servido muchísimo para poder dedicarme completamente a mi preparación", detalló Lucenti.
Autodefinido como un loco por el yudo, Lucenti supo disfrazar las adversidades y salir adelante. "Todas estas barreras me sirven para ir con más ganas y fuerzas. Puedo decir: 'si me cuesta tanto, le doy para adelante y lo vuelco al tatami'. En algún punto, es una fortaleza porque cuando uno tiene todo muy a mano y cuando no le cuesta, no le pone tanto el corazón y lo valora, como en mi caso. Todo eso me permite pensar que puedo pasar las dos primeras rondas", anticipó. 
Para todo yudoca argentino la medalla de bronce que obtuvo Paula Pareto es el signo por excelencia que los objetivos pueden alcanzarse. "'Paulita' lo demostró porque ella no tenía muchas cosas. Tampoco tenía demasiada experiencia y nos demostró que sí se puede", relató el tucumano con emoción al rercordar el logro de su compañera, que también estará en Londres.
La aventura está en marcha. El sueño olímpico, made in Tucumán, de Lucenti busca su realización. Londres espera su llegada.

El capitán
Hace poco días, el presidente de la Confederación Argentina de Judo, Oscar Cassinerio, confirmó que Emmanuel Lucenti será el capitán de la selección de yudo. "Emma" deberá apoyar y aconsejar a sus compañeros Héctor Campos, Paula Pareto y Cristian Schmidt.