BUENOS AIRES.- "Todo mal". La frase le queda corta a River, que ayer vivió una jornada caliente. Cientos de hinchas hicieron realidad su promesa de congregarse en los alrededores del estadio Monumental con un sólo propósito: pedir la renuncia del presidente Daniel Passarella. Hubo banderazo.

Los fanáticos se hicieron oír esperando, claro, que el "Kaiser" al menos muestre indicios de arrepentimiento. Por el momento parece lejana la chance de que el presidente dé un paso al costado. Igualmente, lo acusan, entre otras cosas, de ser uno de los máximos responsables del descenso sufrido por el equipo el año pasado y de las malas decisiones ejerciendo su actual mandato. Las salidas de los ídolos Alejandro Domínguez y Fernando Cavenaghi también fueron tomadas como ejemplo de un pésimo actuar.

La pesadilla no termina allí. El mismo día River fue condenado por la justicia porteña a cumplir con la sanción impuesta (20 días de suspensión del estadio y el pago de $110.000) a causa de extremas irregularidades ocurridas en 2010. Exceso de público, ingreso de pirotecnia, ocupación de pasillos y falta de iluminación de emergencia en numerosos partidos fueron algunas de las anomalías detectadas. El único aspecto bueno lo podrá ver Matías Almeyda, ya que la medida no afectará en nada la participación de los suyos en el próximo torneo.

La otra cara de la moneda

Ayer hubo dos noticias, de las buenas, que alegraron a los de Núñez. La primera: Marcelo Barovero y Gabriel Mercado, se harán hoy las correspondientes revisiones médicas para así poder comenzar con los entrenamientos, desde el lunes. La segunda: el tercer refuerzo está al caer. Se trata del paraguayo Marcelo Estigarribia. "Estamos ultimando los detalles y el jugador está listo para vincularse con un contrato por varios años. Marcelo está interesado en la propuesta de Passarella y estamos negociando", dijo Giuseppe Addamio, representante del volante izquierdo que jugó se consagró campeón con Juventus y brilla en su selección. (Especial)