Lo dicen los jóvenes y los experimentados. No con los micrófonos encendidos, porque la estrategia es recuperar la pretérita calma a la que estaba acostumbrado el alperovichismo. Pero, por lo bajo, sostienen que sólo conciben dos faros posibles en el horizonte justicialista local: uno es el titular del PE, José Alperovich; la otra es su esposa, la senadora Beatriz Rojkés de Alperovich.
Por eso, en la tropa oficialista no se tomaron como una catástrofe que la presidenta provisional del Senado, tercera autoridad del país, haya negado aspiraciones con miras a las elecciones provinciales de 2015. "No me gustaría ser gobernadora", lanzó Rojkés de Alperovich el 9 de julio, en medio de los festejos. Pero, según cuentan desde su entorno, la frase tuvo el solo fin de quitarle presión a la primera dama. "Al nombre, al final de cuentas, lo va a definir José. Serán él o ella, es difícil que aparezca otro nombre", asegura un oficialista que conoce, como pocos, las decisiones que se toman en la Casa de Gobierno.
Los legisladores, en tanto, tomaron nota de la expresión bettysta. En la Cámara, oficialistas y opositores tienen las antenas prestas para captar novedades sobre la posible reforma de la Carta Magna provincial. En el bloque oficialista Tucumán Crece dan por hecho que, si hay cambios en la Constitución, serán para permitir nuevos mandatos ejecutivos y parlamentarios. "No hay posibilidades de que vayamos los legisladores solos; es para todos o para nadie", se sinceró una fuente del PJ.
Así, los caminos posibles son dos. Si hay reforma (con los parámetros previstos por el oficialismo), Alperovich podrá buscar cuatro años más al frente de la Provincia. "A la vez, también está la chance de que se hagan los cambios en la Constitución y la candidata sea 'Betty'", salvaguardó un alperovichista.
El otro camino factible -sin retoques en la Carta Magna- pone exclusivamente a la senadora kirchnerista en el horizonte electoral. Por eso, puertas adentro, tomaron sus frases como una estrategia para sacarse la presión de ser candidata con tanta antelación. "Hoy, con este mapa político y económico, nadie quiere hablar de sus aspiraciones reales. Ni siquiera la Presidenta. Pero mi experiencia me dice que ningún político quiere irse a la casa; menos cuando está haciendo bien la tarea", evaluó un referente del PJ local con ascendencia en la Legislatura.
Este dirigente, que obtuvo su primer cargo electivo hace unos 20 años, no pudo soltar un nombre tentativo que pudiera surgir como tercera opción al matrimonio más influyente el NOA. "Hoy, al poder político de Tucumán lo concentra Alperovich. Si no es Betty, no imagino a quién puede bendecir. Lo más lógico es que siga ella, que aparece como la candidata natural y es presidenta del PJ. Sin dudas, el gobernador va a buscar que el proyecto que inició continúe. Haya o no reforma", deslizó el dirigente.
Así, aunque hayan sonado nombres de funcionarios provinciales y nacionales que se ganaron la confianza del gobernador, no parece que el plan para continuar se mude del hogar alperovichista. Mucho más remota aparece la chance de que la "bendición" recaiga sobre el intendente de la capital, Domingo Amaya; eso, hoy, parece imposible en el horizonte político. Es él o ella, dicen en el oficialismo. "Del matrimonio no sale", ironizó un ministro.