La presidenta Cristina Fernández deslizó ayer que no se modificaría el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias. Eso significa que los incrementos salariales establecidos y en negociación este año serán absorbidos por el gravamen, cuyas retenciones estarán sujeto a los actuales cálculos oficiales.

La mandataria defendió la retención y el régimen fiscal al ejemplificar que un trabajador soltero que gana $ 10.000, paga por Ganancias $ 402 (se efectúa sobre el remanente de los descuentos por aportes sociales). Eso quiere decir que en el empleado soltero ronda los $ 7.800 de sueldo neto o de bolsillo, aproximadamente. A su vez, el empleado casado, cabeza de una familia tipo (con cuatro integrantes) y con el mismo haber mensual, desembolsa alrededor de $ 29, por lo que su ingreso en concepto de salario neto es cerca de los $ 8.300.

Economistas tucumanos, ante la consulta de LA GACETA, coinciden en gran parte con los casos testigos expuestos por la jefa de Estado. Aunque marcan algunas sospechas sobre este último monto de retención, teniendo en cuenta la quita diferencial que aplican las empleadoras actualmente.

Los especialistas aclaran además que los ejemplos presentados se refieren a casos con capacidad de ahorro, en los que la retención es menos significativa.