Molesta e irritada. Así se mostró este mediodía la presidenta, Cristina Fernández, frente al paro y movilización de la CGT dispuesta para mañana. Lo primero que hizo la mandataria cuando comenzó a aludir al plan de lucha de Hugo Moyano fue poner blanco sobre negro: el impuesto a las ganancias no se elimina. De tal manera, casi dio la venia a la huelga de la central obrera, ya que algunos dirigentes habían deslizado que la medida de fuerza se levantaba si el Gobierno nacional lo daba de baja. Para contrarrestar los efectos de la huelga y de la marcha a la Plaza de Mayo, Cristina defendió su gestión y destacó lo que se hizo por los trabajadores.

En ese marco aludió a la creación de nueve millones de puestos de trabajo. No dijo no vayan al paro, sino que expuso todo lo que tuvo al alcance para atenuar sus efectos. Además, sostuvo que las culpas por la muerte de los gendarmes en el sur la tuvieron aquellos dirigentes que motorizaron una protesta, con lo cual dio a entender que lo que se persigue es la desestabilización de su gobierno. Querían muertos, allí están; dijo, palabras más, palabras menos. Y como para que quede claro que a su criterio los móviles del paro de Moyano no son por reivindicaciones gremiales, manifestó que a ella no la van a doblegar políticamente. Ahora sólo quedar esperar la réplica de Moyano, mañana, frente a la Casa Rosada.