MOSCÚ.- El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, pidió la celebración urgente de una conferencia de paz para poner fin al derramamiento de sangre en Siria, para imponer el plan del enviado especial de la ONU y la Liga Árabe al país en conflicto, Kofi Annan.
"No vemos otra alternativa a ese plan", urgió el ministro, quien subrayó que Moscú apoyaría la salida del presidente, Bashar al Assad, si el pueblo sirio así lo decide. Pero Lavrov rechazó categóricamente que Rusia apoye una intervención militar, y repartió la culpa de la violencia entre el Gobierno y la oposición radical islamista: "hay una actividad creciente de terroristas internacionales y elementos extremistas".
El giro ruso sobre su aliado Al Assad coincidió con la reunión de Annan con la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, para definir una estrategia que acelera la transición política en Siria, y revalorice la importancia de la unidad internacional para la paz. Coincidieron en que conseguir el apoyo de Rusia es clave para que una propuesta sea exitosa. Entretanto, en el país siguen los combates; ayer se reportaron 40 muertos. (Télam-DPA)